9 de abril de 2019

8 ventajas de la cirugía laparoscópica

8 ventajas de la cirugía laparoscópica
GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / UNKNOWN

MADRID, 9 Abr. (EDIZIONES) -

Ya no se puede hablar de que la cirugía laparoscópica es una técnica del futuro. Cada vez se emplea más y más por los especialistas ante sus numerosísimas ventajas, si bien hay que preocuparse de que el experto que vaya a implementarla así lo sea y conozca bien esta técnica.

Su primera ventaja, según describe la Sociedad Americana de Cirugía de Colon y Rectal (ASCRS, por sus siglas en inglés), es que se trata de una cirugía "mínimamente invasiva", además de ser una técnica especializada a la hora de realizar la cirugía.

"Esta técnica se usaba por lo general para la cirugía ginecológica y de vesícula biliar. Pero en los últimos 10 años se ha ampliado, e incluye a la cirugía intestinal. En la cirugía tradicional abierta, el cirujano usa una sola incisión para entrar al abdomen. La cirugía laparoscópica usa varias incisiones de 0,5 a 1 centímetros. Cada incisión se denomina 'puerto'", explica la sociedad científica.

En cada puerto, continúa, se inserta un instrumento tubular conocido como 'trocar'. Durante el procedimiento, a través de los trocares se pasan unos instrumentos especializados y una cámara especial llamada 'laparoscopio'. Al iniciar el procedimiento, el abdomen se infla con dióxido de carbono para proporcionar al cirujano un espacio de trabajo y de visibilidad.

El laparoscopio transmite imágenes de la cavidad abdominal a los monitores de video de alta resolución del quirófano. Durante la operación, el cirujano observa las imágenes detalladas del abdomen en el monitor. El sistema permite que el cirujano realice las mismas operaciones que la cirugía tradicional pero con incisiones más pequeñas.

"Pretende hacer la misma cirugía que se hace de forma abierta pero minimizando la agresión, no haciendo grandes incisiones, no usando la mano humana por dentro sino introduciendo instrumentos muy finos que hacen que sea más precisa y menos agresiva la intervención", subraya en una entrevista con Infosalus el doctor Alberto Muñoz-Calero, jefe de servicio de cirugía del Hospital Nuestra Señora del Rosario (Madrid), y uno de los directores del Instituto Madrileño de Ciencias del Aparato Digestivo.

Este especialista en cirugía laparoscópica subraya como segunda ventaja de esta técnica que la recuperación de un paciente tras la misma suele ser diferente, y más rápida, que la de alguien a la que se le ha realizado una intervención tradicional. "En el hospital se está menos tiempo ingresado. Por ejemplo, en una cirugía de hernia de hiato o de vesícula se precisan menos de 24 horas, mientras que si se realiza la cirugía tradicional abierta se deben permanecer en torno a 4 o 5 días de hospitalización", remarca Muñoz-Calero.

En tercer lugar indica que en una cirugía laparoscópica hay una menor agresión quirúrgica, por lo que se produce menos daño en la pared abdominal al tratarse de incisiones pequeñas, con lo cual la aparición de hernias, muy frecuente en operaciones abiertas se minimiza.

Con ello, y como cuarta y quinta ventajas de la cirugía laparoscópica frente a las intervenciones tradicionales, al realizarse a través de mínimas incisiones también hay un menor índice de infección, así como de dolor postoperatorio. A su vez, en estos casos casi no se usa la analgesia, según agrega como sexta ventaja, al mismo tiempo que destaca que se obtiene un mejor resultado estético al no haber incisión (ventaja 7), además de una mejor recuperación del tránsito intestinal (ventaja 8).

¿QUÉ TIPO DE OPERACIONES PUEDEN REALIZARSE?

Según la Sociedad Americana de Cirugía de Colon y Recto, la mayor parte de las cirugías intestinales pueden realizarse con la técnica laparoscópica. Éstas incluyen la cirugía para la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa, la diverticulitis, el cáncer, el prolapso rectal, así como el estreñimiento grave.

En este sentido, el jefe de servicio de cirugía del Hospital Nuestra Señora del Rosario sostiene que en la cirugía laparoscópica hay varias indicaciones absolutas, otras en las que puede ser útil, y otras en las que todavía su resultado puede ser incierto.

Por ejemplo, son de indicación absoluta, es decir, hay que priorizar la cirugía laparoscópica frente a la intervención tradicional, a la hora de quitar la vesícula biliar o el bazo, de realizar cirugías antirreflujo y de hernia de hiato, ante cirugías bariátricas o de la obesidad, aquellas relacionadas con el colon, o bien ante una apendicectomia (quitar apéndice), por ejemplo.

Luego, otras intervenciones en las que esta cirugía puede ser útil, pero que su indicación por laparoscopia debe individualizarse, según el caso y la localización, son por ejemplo la cirugía pancreática distal, la realización de una hepatectomía izquierda (quitar el lóbulo izquierdo del hígado), en las resecciones del estómago, y en la cirugía rectal.

En último lugar se encontrarían aquellas intervenciones en las que la laparoscopia podría tener "efectos beneficiosos actuales e inciertos", aunque se necesita más evidencia y experiencia. Éstas son por ejemplo la pancreatoduodenectomía o desección de la cabeza del páncreas, la hepatectomia derecha del hígado, o en el caso de las eventraciones y de las hernias.

Sobre el futuro de esta técnica, este responsable del Instituto Madrileño de Ciencias del Aparato Digestivo remarca que es una técnica tan del presente, que ya no se puede hacer la cirugía abierta si está indicado en ese caso la laparoscopia. "En el futuro está claro que se mejorará el aparataje, las ópticas que se emplean, o que el instrumental sea incluso más pequeño. Este tipo de técnicas irá mejorando, aunque hay ya unos resultados magníficos difíciles de mejorar", resalta Muñoz-Calero.

Finalmente, el especialista recalca la seguridad de la misma aunque eso sí, resalta la importancia de que el cirujano que vaya a realizarla sea una persona preparada y formada en la misma, de forma que así se asegura que se minimicen los riesgos que puedan surgir.

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