26 de febrero de 2015

Traumatismos en los dientes de leche

Traumatismos en los dientes de leche
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MADRID, 26 Feb. (INFOSALUS) -

   Los primeros dientes comienzan a aparecer en la boca del bebé hacia los seis meses de vida pero será a partir de sus primeros pasos, hacia el año y medio de edad, cuando en su afán de exploración el niño pueda sufrir alguna caída que origine un traumatismo en estos pequeños dientes de leche.

   Según explica a Infosalus Montserrat Catalá, representante de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP), cuando se produce uno de estos accidentes es importante examinar bien la boca del pequeño y evaluar la urgencia de acudir a un dentista que esté acostumbrado a trabajar con menores.

   Si el accidente es menor y no hay sangrado, no se mueve ninguna pieza y el diente parece algo astillado se puede posponer la visita al especialista en los días posteriores pero no retrasarla más, ya que hay que valorar si se ha producido alguna afectación del germen de los dientes permanentes que se encuentra cerca de la raíz de los de leche.

   "Pero si el accidente ha sido aparatoso, con sangrado, inflamación o se advierte movilidad en alguna pieza dental hay que acudir al dentista para valorar si la rotura se ha producido sólo en el esmalte o el nervio está afectado, aunque no se pueda rehacer el diente hay que evitar posibles complicaciones asociadas", señala Catalá.

   Estas caídas más aparatosas con daños en la boca se suelen dar cuando los niños empiezan a andar, alrededor del año y medio y hasta los 3 años, momento en el que el caminar se vuelve más firme. "A estas edades lo más importante es que examine la boca del niño un odontopediatra que está especialmente habituado y adiestrado para trabajar con menores", apunta la especialista.

   A diferencia de lo que sucede con los dientes permanentes, si el diente de leche se rompe o bien sale de su lugar no es útil guardar el fragmento o el diente ya que no se debe reimplantar. El dentista valorará entonces si se puede reconstruir, si existe movilidad o si con el golpe se han desplazado piezas dentales.

   La exploración clínica inicial se suele completar con una radiografía que evidencia posibles daños dentro del diente y si hay repercusión en el diente permanente que se está desarrollando en la proximidad del diente de leche dentro del hueso.

EVITAR POSIBLES INFECCIONES

   Los posibles daños en el nervio se observan ya en esta exploración clínica cuando se advierte si el nervio ha quedado expuesto. Además, el golpe ha podido generar un impacto capaz de comprimir la parte superior de la raíz por donde llega la vitalidad al diente, y esto puede dar problemas meses después.

   En estos casos de afectación de la raíz dental puede aparecer días más tarde algo similar a un hematoma que cambia la coloración del diente afectado de forma transitoria y que en unos días desaparece. Cuando este cambio de color del diente se produce meses después del golpe, los daños suelen no ser reversibles.

   Los tratamientos son variados según el tipo de lesiones que pueda presentar el niño pero su objetivo principal es evitar una posible infección próxima al diente permanente que está en desarrollo, y mantener el diente de leche cumpliendo todas sus funciones el mayor tiempo posible.

   Esta infección puede hacerse patente en un pequeño flemón, abultamiento o inflamación en la encía, que presupone la existencia de material infectado dentro del diente, que los odontopediatras como dentistas experimentados  en el trato con los niños propondrán eliminar ya que puede afectar al desarrollo del diente permanente o a su erupción por la vía y en el momento adecuados.

DIENTES DE LECHE SANOS, NIÑO SANO

   "Hay que desterrar la idea de que cualquier problema que se asocie a un diente de leche no debe tratarse pues son dientes transitorios que en cualquier caso deben desaparecer, sin embargo este es un planteamiento erróneo pues la salud de estos dientes está ligada a la de los permanentes que aparecerán más tarde", señala Catalá.

   Para la especialista, toda infección en un niño, sea en la boca o en cualquier parte de su cuerpo requiere de una atención médica, pero el tratamiento de una infección dental por traumatismo únicamente con antibióticos aunque puede hacer desaparecer de forma temporal el flemón, no elimina la infección que hay dentro del diente y por eso puede dar lugar a recurrencias y a daños en los dientes permanentes en desarrollo.

  "En niños de entre el año y medio y los dos años y medio, cualquier tipo de infección es importante porque los dientes permanentes están en formación y pueden presentar luego defectos evidentes pero también cuando son un poco más mayores, hacia los cuatro y cuatro años y medio, ya que aunque los dientes permanentes se encuentran más formados, una infección mal tratada puede alterar la posición y la erupción del diente definitivo y causar otro tipo de problemas", añade la portavoz de la SEOP, en cuya web se puede encontrar más información sobre el tema dirigida a los padres.

   Los incisivos inferiores y los molares son los primeros dientes permanentes en hacer su aparición en los niños, alrededor de los cinco años y medio y los seis años, cuando comienza el recambio dentario de los dientes de leche a los permanentes.

   Más allá de los cuidados específicos que requiera cada niño, Catalá hace especial hincapié en la importancia de no dejar de limpiar la boca y los dientes durante el proceso de recuperación ya que "la boca habitualmente tiene bacterias y la falta de limpieza puede facilitar infecciones y empeorar la evolución de un traumatismo". La limpieza debe ser la habitual salvo que la zona más dolorida y afectada puede limpiarse con una esponjita, gasas o un bastoncillo de algodón para minimizar las molestias al niño.

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