7 de diciembre de 2015

El tratamiento del TDAH hace a los jóvenes más sensibles al 'bullying'

El tratamiento del TDAH hace a los jóvenes más sensibles al 'bullying'
FLICKR/TWENTYFOUR STUDENTS

NUEVA YORK, 7 Dic. (Reuters/EP) -

Investigadores de la Universidad de Michigan en Ann Arbor (Estados Unidos) han observado que los niños y adolescentes con trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) que están con medicación tienen el doble de riesgo de sufrir acoso escolar.

Además, los resultados del trabajo que publica la revista 'Journal of Pediatric Psychology' muestran como aquellos adolescentes tratados con fármacos estimulantes que se deshacen de estos y optan por venderlos a otros compañeros, para utilizarlos para estudiar, son los más susceptibles a dicho acoso, que se conoce como 'bullying'. Tienen cuatro veces más probabilidades de sufrirlo, en comparación con quienes no tienen TDAH.

"Nuestros resultados muestran que hay una cierta conexión entre la prescripción de medicamentos estimulantes y el 'bullying'", ha destacado Quyen Epstein Ngo, autora de la investigación, en la que se hizo un seguimiento a cerca de 5.000 jóvenes durante cuatro años.

En alrededor del 15 por ciento se había diagnosticado un cuadro de TDAH y en aproximadamente el 4 por ciento se había prescrito tratamiento con estimulantes en los últimos 12 meses. No obstante, de estos uno de cada cinco (20%) admitió haberlas vendido o dado a otros compañeros.

En términos generales, alrededor del 2 por ciento de los adolescentes reconocían sufrir con regularidad algún tipo de acoso físico o psicológico, mientras que un 15 por ciento aseguraba no haber experimentado nunca nada así. Además, poco más de un 1 por ciento de los jóvenes sufrían simplemente intimidación física y un 2,5 por ciento decía sufrir maltrato emocional de forma frecuente.

Además, al analizar el riesgo de acoso entre los jóvenes con TDAH, vieron como las probabilidades crecían un 79 por ciento en quienes estaban en tratamiento con estimulantes.

Los autores, no obstante, reconocen que una de las limitaciones del estudio es que los investigadores no tenían datos sobre la dosis del tratamiento que estaban recibiendo, al tiempo que tampoco se sabe con certeza cuántos lo vendían realmente.

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