1 de febrero de 2019

La radioterapia estereotáctica mejora la superviviencia a largo plazo del cáncer en estadio IV

La radioterapia estereotáctica mejora la superviviencia a largo plazo del cáncer en estadio IV
FLICKR/YALE ROSEN - ARCHIVO

MADRID, 1 Feb. (EUROPA PRESS) -

Una nueva forma de radioterapia más agresiva, la radiación estereotáctica, puede mejorar la supervivencia a largo plazo de pacientes con cáncer en estadio IV y mantener su calidad de vida, según el primer informe de un ensayo clínico multicéntrico de fase II realizado por la American Society for Radiation Oncology (Estados Unidos).

"A pesar de los avances en el tratamiento del cáncer de los últimos veinte y treinta años, muchas pacientes todavía desarrollan metástasis o su enfermedad llega al estadio IV. También se da el caso de que un pequeño número de pacientes con estadio IV pueden someterse a cirugía para retirar su metastásis y vivir mucho tiempo", ha justificado el líder del estudio, publicado en 'International Journal of Radiation Oncology' el doctor Dwight E. Heron.

Con esta premisa, los investigadores se preguntaron: "¿Podemos utilizar una radiación alta para destruir estos tumores y tener el mismo efecto que la cirugía? La respuesta inicial fue sí", ha explicado el doctor Heron.

En concreto, la radiación estereotáctica es una terapia contra el cáncer de gran precisión que proporciona dosis más altas de radiación localizadas en el tumor en entre una y cinco sesiones de tratamiento. Además, hay evidencia de que este tipo de radiación es una alternativa viable para los pacientes que no pueden someterse a cirugía para tratar sus tumores metastásicos.

"Con la radiación estereotáctica, usamos un tipo diferente de terapia local altamente precisa para enfrentarnos a tumores en los pulmones, en el hígado, en los huesos o los riñones con la precisión de una cirugía y con menos efectos secundarios para los pacientes o daño a su calidad de vida", ha explicado el doctor Heron.

En esta segunda fase del estudio, el doctor Heron y su equipo reclutaron a 147 pacientes procedentes de tres grandes centros de cáncer para evaluar la seguridad y la factibilidad de la radiación estereotáctica para una variedad de cánceres oligometastásicos, los que se han tratado pero vuelven a aparecer en un número limitado de otras partes del cuerpo.

Cada paciente tenía hasta cinco metástasis. Un 71 por ciento tenía una y un 19 por ciento dos en desde uno a tres sitios nuevos. Las metastásis se localizaron con mayor frecuencia en el pulmón, en un 52 por ciento de los casos; en los ganglios linfáticos, en un 16,5 por ciento; en los huesos, en un 15 por ciento; o en el hígado, en un 7 por ciento. Todos los pacientes recibieron radiación estereotáctica.

SUPERVIVENCIA Y CALIDAD DE VIDA

Tras el tratamiento, el 84 por ciento de los pacientes sobrevivió al menos un año y el 43 por ciento lo hizo durante cinco años o más. La media de superviviencia se sitúo en 42,3 meses.

Las recurrencias locales no fueron comunes. El 26 por ciento experimentó una remisión completa y otro 26 por ciento parcial después del tratamiento. Además, un 32 por ciento tenía una enfermedad estable, es decir, su cáncer no progresó ni retrocedió.

De los pacientes restantes, un 14 por ciento tuvo una progresión local después del tratamiento y de un 12 por ciento no pudo determinarse su respuesta. Las recurrencias distantes fueron más comunes, con una media de tiempo de 8,7 meses hasta una progresión distante. Las tasas de supervivencia libre de progresión a distancia de un año y cinco años fueron del 44 por ciento y el 17 por ciento, respectivamente.

Por otra parte, el tipo de tumor primario se asoció con la supervivencia en general. Los pacientes con cáncer original de mama, un 9 por ciento; próstata, un 7,5 por ciento; y colorrectal, un 21 por ciento, tuvieron una supervivencia más larga que aquellos cuyo tumor primario fue de pulmón, un 22 por ciento, o de cabeza y cuello, un 11 por ciento.

En cuanto a la calidad de vida, los investigadores decidieron utilizar la calidad de vida informada por el paciente en lugar de la calidad de vida evaluada por el médico.

En este contexto, los pacientes no informaron sobre cambios significativos en su calidad de vida inmediatamente después de completar la radiación estereotáctica. Tampoco a las seis semanas, tres meses y nueve meses de seguimiento. En cambio, a los seis y 12 meses, los pacientes señalaron una calidad de vida significativamente mejor que antes del tratamiento.

EFECTOS SECUNDARIOS LIMITADOS

Los efectos secundarios fueron limitados. Sólo un 10 por ciento de los pacientes experimentaron una toxicidad a corto plazo de grado dos o más, incluyendo un caso de grado tres con respiración agitada, inflamación de la piel y anemia.

Menos pacientes presentaron toxicidad grave a largo plazo, con una obstrucción de uréter de grado tres y una obstrucción de grado cuatro del intestino delgado.

"Muchos tratamientos contra el cáncer, incluso los que tienen beneficios terapéuticos, también están asociados con alguna toxicidad, y esto puede impactar en la calidad de vida de los pacientes. En este estudio, tenemos un paradigma de tratamiento que puede resultar en una superviviencia a largo plazo y el mantenimiento de una calidad de vida general", ha puntualizado el doctor Heron.

"Teníamos la sensación de que este era el caso de los datos retrospectivos, pero la adición de datos prospectivos es muy convincente", ha agregado el experto.

Su equipo sigue con el reclutamiento de pacientes para el ensayo clínico. Quieren lograr aproximadamente 200 pacientes y, con la vista puesta en ensayos clínicos adicionales, investigarán el tratamiento a pacientes con más número de lesiones metastásicas y combinarán la radiación estereotáctica con la inmunoterapia.

"En combinación con la inmunoterapia, la radiación estereotáctica puede lograr mejores resultados, reducir los efectos secundarios y mejorar la calidad de vida de los pacientes", ha proyectado el doctor Heron.

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