7 de agosto de 2019

Proponen un certificado que valide a los animales de apoyo emocional

Proponen un certificado que valide a los animales de apoyo emocional
Un perro en la tienda de comestibles; un gato en la cabina de un avión; un pájaro en una cafetería: los animales etiquetados como Animales de Apoyo Emocional (ESA) están apareciendo cada vez más en lugares que antes se consideraban libres de animales.UNIVERSIDAD DE NUEVO MÉXICO

MADRID, 7 Ago. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de la Universidad de Nuevo México han propuesto un modelo de evaluación estándar para proporcionar el certificado de los animales de apoyo emocional, con el objetivo de regularlos dada la tendencia creciente.

Los Animales de Apoyo Emocional (ESA) son un tratamiento que se sirve de animales 'certificadores' para proporcionar asistencia emocional a una persona con una condición mental o trastorno mental diagnosticado.

En su tercer artículo sobre este tema, publicado en la revista 'Professional Psychology: Research and Practice' por la Asociación Estadounidense de Psicología, los investigadores proponen un modelo de evaluación estándar de cuatro pautas para que los profesionales lo sigan cuando se les pide que proporcionen a un paciente un certificado de ESA, dado que existe muy poca evidencia para apoyar científicamente que los animales mejoren los síntomas de un paciente.

Estas pautas incluyen comprender, reconocer y aplicar las leyes que regulan las ESA; una evaluación completa y válida de la persona que solicita una certificación de ESA; una evaluación del animal en cuestión para asegurar que realmente realizan las funciones válidas de un ESA; y una evaluación de la interacción entre el animal y el individuo para determinar si la presencia del animal tiene un efecto beneficioso demostrable en ese individuo.

"En este modelo, hay que tener en cuenta al animal. Alguien tiene que certificar que el animal es capaz de hacer lo que se le pide que haga. Y hay vías por las cuales los animales pueden ser evaluados con respecto a su capacidad para este tipo de experiencias", ha agregado Jeffrey Younggren, profesor clínico en el Departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento de la Universidad de Nuevo México.

SE DEMANDAN PAUTAS ÉTICAS

Cassandra Boness, segunda autora del artículo y doctora de la Universidad de Missouri, ha afirmado que el modelo alineará mejor las certificaciones de la ESA con las prácticas profesionales y legales, al tiempo que proporciona pautas para los profesionales de la salud mental.

"Uno de nuestros principales objetivos es difundir esta información para educar mejor a los proveedores de salud mental, así como a los redactores de políticas, sobre la necesidad de pautas éticas en torno a las ESA", ha expresado Boness.

Además, Boness ha declarado que su esperanza es que este documento aliente a otros a realizar investigaciones sobre los impactos de los ESA en los pacientes, de modo que haya un grupo de datos más científico para citar.

Según Younggren, los animales de servicio para personas con discapacidad deben ser entrenados para proporcionar una función a su propietario, pero los ESA no están sujetos a este estándar; esta circunstancia es lo que la nueva investigación pretende corregir.

"Los profesionales de la salud mental que carecen de un conocimiento total de la ley probablemente no reconocerán que escribir tales cartas constituye una determinación de discapacidad que se convierte en parte de los registros clínicos del individuo", señala el documento.

Los investigadores han explicado que actualmente en los Estados Unidos, para conseguir un permiso con fines de alojamiento o viaje donde los animales están prohibidos, la ley exige que los pacientes tengan una condición mental o emocional diagnosticable por el ManuaL Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5). Por lo tanto, si los pacientes reciben certificaciones para un ESA, significa que ellos y el terapeuta que firman la certificación están declarando que el paciente tiene una discapacidad psicológica con un deterioro significativo en el funcionamiento.

"[Las pautas] requerirán que las personas que certifican estos animales deben realizar una evaluación exhaustiva de la persona para determinar que tienen una discapacidad bajo el DSM-5", ha concluido Younggren. "Esa discapacidad tiene que interferir sustancialmente con la capacidad de funcionamiento del paciente. Y la presencia del animal tiene que mejorar la condición, lo que significa que se tiene que observar a la persona con el animal".

Si esta propuesta influye para crear un estándar en la industria, Younggren ha asegurado que será más difícil para las personas recibir la certificación, pero que en general será más seguro para la sociedad.

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