24 de julio de 2015

Un poco de ejercicio para minimizar el impacto de la fibrilación auricular

Un poco de ejercicio para minimizar el impacto de la fibrilación auricular
IMEO

NUEVA YORK, 24 Jul. (Reuters/EP) -

Investigadores del Royal Hospital de Adelaida, en Australia, aseguran que las personas con sobrepeso u obesidad con fibrilación auricular pueden minimizar los síntomas de esta enfermedad cardiovascular gracias a la práctica de ejercicio físico.

Así se desprende de los resultados de una investigación publicados en el 'Journal of the American College of Cardiology', que muestra como los pacientes con una mejor condición física sufrían menos los síntomas de esta arritmia en comparación con quienes hacían menos ejercicio.

La obesidad es un factor de riesgo para los problemas del ritmo cardíaco, según ha reconocido Prash Sanders, autor del trabajo, lo que de hecho ha propiciado que la fibrilación auricular --la más frecuente de estos trastornos-- se haya convertido en una "epidemia emergente".

En los afectados por esta dolencia, el corazón late más rápidamente y de forma irregular, lo que puede favorecer la formación de coágulos y causar problemas con el torrente sanguíneo, y se estima que afecta a más de 33 millones de personas en todo el mundo.

En el estudio participaron un total de 308 voluntarios con fibrilación auricular y sobrepeso en los que se midió la frecuencia cardiaca, la duración y la gravedad de las arritmias, tanto al inicio del estudio como cuatro años más tarde.

PRUEBAS PARA MEDIR SU ESFUERZO

Asimismo, al inicio de la investigación se sometieron a pruebas de esfuerzo en virtud de las cuales se determinó que 95 pacientes tenían una baja salud cardiaca, 134 adecuada y un total de 79 la tenían elevada.

Para medir su capacidad de esfuerzo se utiliza una unidad de medida, los MET, que equivalen a la energía necesaria para superar diferentes tareas. Así, por ejemplo, subir escaleras equivaldría a subir un tramo de escaleras, siete a correr y tres a caminar.

Durante el periodo de estudio, los autores ofrecieron a los pacientes un programa de ejercicio adaptado a su edad y actividad física que fue aumentando su intensidad de forma progresiva.

De este modo, vieron que los pacientes que tras cuatro años habían aumentado su capacidad de esfuerzo al menos en dos MET y los que perdieron peso eran los que más habían reducido e incluso eliminado los síntomas de la fibrilación auricular, en comparación con quienes no habían mejorado tanto su capacidad de esfuerzo.

Pese a estos resultados, Sanders reconoce que es necesario que cada paciente se someta a un programa de ejercicios "hecho a medida" para que no se ponga en riesgo su salud cardiovascular.