El ojo lloroso se corrige en un 90% de los casos con una cirugía compleja sin incisiones

IMO
ANGEL CARBONELL
Actualizado: lunes, 7 diciembre 2015 12:52

   MADRID, 7 Dic. (EUROPA PRESS) -

   La técnica conocida como dacriocistorrinostomía (DCR) es una operación quirúrgica compleja que consiste en abrir un nuevo conducto de drenaje entre los puntos lagrimales del ojo y la fosa nasal para solucionar el ojo lloroso, que tiene una tasa de éxito superior al 90 por ciento, según el director del Departamento de Oculoplástica del Instituto de Microcirugía Ocular (IMO), el doctor Ramón Mendel.

   Realizar una exploración meticulosa y un diagnóstico completo para determinar la causa del ojo llororso es el primer paso indispensable, ya que el lagrimeo puede deberse tanto a un problema de sobreproducción de la lágrima (generalmente por alteraciones en la superficie ocular) como a una deficiencia del sistema de drenaje. En este segundo caso es cuando se llevaría a cabo esta compleja operación.

   Muchos oftalmólogos son reticentes a practicarla por su dificultad, pero lo cierto es que "llevada a cabo por manos expertas es una de las más efectivas", ha asegurado Mendel, que añade que "la tasa de éxito que obtenemos en el Instituto con esta intervención es superior al 90 por ciento, tanto si la realizamos por vía externa como endoscópica".

   El IMO ha sido el pionero en Europa en practicarla sin incisiones cutáneas, por vía endoscópica, a través de la nariz con una pequeña cámara. "Para cirujanos entrenados, los resultados obtenidos con esta técnica son comparables a los de la DCR clásica, con el beneficio de que evita marcas visibles, reduce el tiempo de la cirugía y la recuperación también es más rápida", ha explicado el experto.

   La vía endoscópica aporta una ventaja significativa para los pacientes, avalada por quince años de experiencia en este tipo de intervenciones altamente especializadas.

   "Aunque lo más habitual es que las vías afectadas sean las inferiores, el problema también pueden hallarse en las vías altas, cercanas al párpado. En estos pacientes es necesario implantar una prótesis definitiva como el tubo de Jones (pequeño tubo de vidrio en vez de la sonda de silicona temporal que se utiliza en otros casos), un procedimiento ofrecido en muy pocos centros", ha especificado el doctor Mendel.

   El ojo lloroso es una enfermedad muy común y prevalente, que está producido por un exceso de lagrimeo. Esta enfermedad puede llegar a mermar considerablemente la calidad de vida de los pacientes, puesto que causa visión borrosa y aumenta el número de infecciones perioculares. "El hecho de secarse los ojos provoca lacitud y caída del párpado, a la vez que resulta muy incómodo, lo que puede conllevar consecuencias psicológicas a largo plazo", ha afirmado el especialista.