22 de enero de 2019

Ocupaciones de un anestesista que, posiblemente, desconoces

Ocupaciones de un anestesista que, posiblemente, desconoces
GETTY IMAGES / ANDRESR

   MADRID, 22 Ene. (EDIZIONES) -

   Casi todo el mundo piensa que el anestesista solo es el profesional que nos duerme antes de la operación y está ahí durante toda la intervención quirúrgica para que no nos despertemos, ni nos enteremos de nada. Pero hacen mucho más que todo eso, ya que la especialidad de Anestesiología y Reanimación se encarga de más cosas.

   La Anestesiología y Reanimación es una especialidad médica que tiene como objetivos evitar que el paciente sienta dolor durante la operación, hacerle insensible al mismo, así como proteger al mismo de la agresión antes, durante y después de cualquier intervención quirúrgica y obstétrica, de exploraciones diagnósticas y de traumatismos.

También se encarga de mantener las funciones vitales en cualquiera de las condiciones citadas y en los pacientes donantes de órganos, además de tratar pacientes cuyas funciones vitales estén gravemente comprometidas, manteniendo las medidas terapéuticas hasta que se supere la situación de riesgo vital de dichas funciones.

   Muy desconocido es también su papel en el tratamiento del dolor de cualquier etiología, tanto aguda como crónica, y su papel en la reanimación en el lugar del accidente y en la evacuación de accidentados o pacientes en situación crítica.

   En este sentido, la responsable del servicio de Anestesiología y Reanimación del Hospital Beata María Ana de Madrid, la doctora Carmen Ruano Martín, explica en una entrevista con Infosalus que por ejemplo, se reúne con los pacientes antes de sus intervenciones quirúrgicas para estudiar cada caso, que no haya alergias o contraindicaciones quirúrgicas o anestésicas, así como otras complicaciones de base que pudieran 'torcerse' durante la operación.

   Ya en el quirófano, "donde el paciente entra a repararse pero sufre una serie de agresiones por parte del cirujano", el especialista en Anestesiología y Reanimación se encarga de que el paciente no sienta nada, no sufra, y no sea consciente de lo que sucede.

   Para ello, y en el caso de la anestesia general, aunque siempre se individualizan las dosis, se emplean una combinación de medicamentos (hipnóticos, analgesia y relajantes musculares) para que la persona a la que están interviniendo no perciba ni dolor, ni sea consciente de lo que está sucediendo en ese momento.

   A su vez, Ruano destaca que el anestesista tiene la "función más importante" durante la operación, que el paciente se mantenga estable, y cualquier trastorno que pueda surgir de la cirugía o complicación de problemas previos se resuelvan.

   Una vez que ha finalizado la cirugía, la también miembro de la Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del dolor (SEDAR), señala que estos especialistas se encargan de reanimar al paciente, y controlar que todas sus funciones estén perfectas, además de que el paciente no sienta dolor tras la operación, y tras unas horas pueda pasar a la planta del hospital, y posteriormente reincorporarse a su vida normal.

   La responsable del Hospital Beata María Ana de Madrid resalta igualmente el rol de estos expertos en el tratamiento del dolor de los pacientes, su papel dentro de las clínicas de dolor agudo, por ejemplo en el de pacientes operados en cirugías agresivas, en el dolor crónico, en aquel que puedan sufrir pacientes oncológicos, o por ejemplo en el tratamiento del dolor que padecen muchas veces las personas mayores a nivel osteoarticular.

   También subraya que estos especialistas en Anestesiología y Reanimación se encargan de las sedaciones que deben realizarse ante una prueba diagnóstica, como puede ser una gastroscopia o colonoscopia, por ejemplo, o bien a la hora de hacerle a un niño una resonancia.

   A su vez, la doctora Ruano hace hincapié en que aunque parezca una especialidad desconocida, evoluciona técnica y científicamente constantemente, aunque los pacientes desconozcan cuál ha sido el papel del anestesista durante su estancia en una prueba diagnóstica o intervención quirúrgica porque el trato principal del paciente no siempre es con ellos sino con su médico directo.

   Finalmente, sostiene que su especialidad puede llegar a ser hasta cierto punto estresante porque los pacientes son sometidos siempre a acciones agudas, muy directas, y no tratan a pacientes durante tres meses y los revisan una vez a la semana. "En dos horas de su vida están en nuestras manos. El 90% de las ocasiones no suele pasar nada, todo va perfecto. Pero cuando pasa algo es muy gordo y hay que estar preparado y muy atento", sentencia la experta.