23 de junio de 2015

Mejoran la fuerza del latido de corazones infartados con bioimplantes de células madre

Mejoran la fuerza del latido de corazones infartados con bioimplantes de células madre
ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE IMAGEN CARDÍACA

BARCELONA, 23 Jun. (EUROPA PRESS) -

   El grupo de investigación en Insuficiencia Cardíaca y Regeneración Cardíaca (Icrec) del Institut Germans Trias de Badalona (Barcelona) ha logrado mejorar la fuerza del latido del corazón de ratones con infarto mediante bioimplantes con células madre de la sangre del cordón de humanos.

   La hazaña, publicada en la revista 'Stem Cells Translational Medicine', es fruto de un estudio que ha revelado que la función cardíaca se recupera en más de un 20% con esta técnica que se ha desarrollado con la colaboración del Institut de Química Avançada de Catalunya y financiado, en parte, por la Fundació La Marató de TV3.

   Cuando se produce un infarto de miocardio, el corazón pierde fuerza para latir debido a la muerte de las células del área afectada, que dejan de recibir sangre desde las arterias coronarias, lo que puede condicionar la calidad y la esperanza de vida.

   Actualmente, además de los tratamientos farmacológicos y quirúrgicos convencionales dirigidos a recuperar los vasos sanguíneos de la zona afectada, la única opción terapéutica que garantiza la plena recuperación funcional del corazón es su trasplante.

   Recuperar parte de la fuerza para bombear la sangre es uno de los objetivos de los investigadores del Germans Trias, que han demostrado la capacidad de un tipo de células madre derivadas de la sangre del cordón umbilical de humanos, llamadas mesenquimales, para formar pequeños vasos sanguíneos en el área infartada del corazón de ratones y reoxigenarla.

   Las células se introducen en forma de bioimplante --una especie de parche-- acompañadas de una proteína llamada fibrina que ayuda a fijarlas sobre la zona infartada, lo que permite reducir en un mes de forma significativa el alcance del infarto.

   El estudio ha revelado que los ratones tratados con células mesenquimales después de un infarto aumentan un 21,6% la fuerza del latido cardíaco para bombear la sangre.

INTRODUCIR LAS CÉLULAS

   Uno de los mayores retos de los investigadores ha sido encontrar la forma óptima de introducir las células madre en la zona del infarto, ya que, liberadas como inyecciones directas o de forma intravenosa, pueden morir rápidamente o dirigirse hacia otros órganos.

   Por ello, los investigadores de Germans Trias han mezclado las células con fibrina, que hace posible que se adhieran en la zona infartada y que permanezcan a lo largo de cuatro semanas.

   Ya que las células reducen la medida del infarto y mejoran la función cardíaca, los investigadores estudiarán ahora como alargarles la vida una vez implantadas, de forma que puedan aportar más beneficios, y en un futuro se plantearán estudiar su seguridad y beneficio en corazones humanos.

   El hallazgo también confirma el potencial de estas células para tratar otras enfermedades con déficit vascular, como el ictus y la enfermedad arterial periférica.

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