1 de abril de 2014

La medicina biorreguladora trata el dolor crónico sin los efectos secundarios de los antiinflamatorios convencionales

MADRID, 1 Abr. (EUROPA PRESS) -

La medicina biorreguladora permite disminuir el dolor crónico de forma segura, eficaz y sin los efectos secundarios de los antiinflamatorios convencionales, según han asegurado diversos expertos en el 'XXVIII Simposium de Biorregulación, Investigación y Práctica Clínica', organizado por la Asociación para el Estudio de la Medicina Biorreguladora (Asembior).

En concreto, la medicina biorreguladora es una opción terapéutica con principios activos de origen vegetal y mineral que permite curar y regenerar la zona y disminuir o hacer desaparecer el dolor, dependiendo de los casos, frente a los antiinflamatorios que se limitan a disminuir la inflamación.

"Se aplica con el objetivo de restaurar el funcionamiento normal de los mecanismos de regulación del tejido. Un uso interesante es compatibilizarlos con los bloqueos nerviosos, técnicas en las que se elimina el dolor de manera inmediata, por impedir su paso hacia el cerebro, gracias al anestésico local, y además se regenera la zona lesionada, gracias a los fármacos biorreguladores", ha comentado la presidenta de la Fundación Internacional del Dolor, Isabel Heraso, que acaba de publicar el libro 'Bloqueos nerviosos, infiltraciones y tratamiento médico del dolor crónico benigno'.

Además, prosigue, se usan las infiltraciones que permiten inyectar el medicamento, en vez de en el sistema nervioso, dentro de la articulación o en la superficie de la piel para lograr un efecto similar, la regeneración del tejido dañado. La duración del tratamiento depende de las causas del dolor y de las circunstancias de cada paciente.

Ahora bien, según ha avisado, el problema del dolor crónico no está bien resuelto actualmente ya que "muchos pacientes" pasan una media de 10 años visitando médicos tras haber fallado todas las opciones para tratarlo.

El dolor crónico se define como aquel que dura un mínimo de seis meses y que no es terminal sino que provoca un sufrimiento de por vida en caso de que no se busque solución. Los dolores crónicos más frecuentes son, por este orden, la lumbalgia, dolor cervical, cefaleas, dolor de rodilla, de columna, ciática, fibromialgia, dolor de cadera, de hombros o neuralgia del trigémino", ha zanjado.