17 de junio de 2014

Limitar la dosis de glucocorticoides frente al lupus puede mejorar sus efectos secundarios

MADRID, 17 Jun. (EUROPA PRESS) -

Investigadores del Hospital Universitario Cruces de Barakaldo (Vizcaya) y la Universidad del País Vasco han descubierto que limitar el uso de glucocorticoides por vía oral para tratar el lupus eritematoso sistémico puede servir para reducir los efectos secundarios que esta terapia acaba generando a medio y largo plazo.

Además, tras este estudio, cuyos resultados publica en su último número la revista 'Rheumatology' también proponen favorecer el uso de antipalúdicos como tratamiento de base, cuyo beneficio ya se descubrió casualmente durante la Segunda Guerra Mundial.

Esta enfermedad crónica autoinmune tiene una gran variabilidad en el alcance y gravedad según el paciente y puede afectar a diversos órganos, especialmente la piel, las articulaciones y los riñones. El tratamiento convencional incluye glucocorticoides orales (prednisona) de manera preferente a pesar de que desde hace años se conocen sus efectos secundarios, causando incluso daños irreversibles como osteoporosis, necrosis avascular ósea, diabetes o cataratas.

"Se tendía a asumir esos efectos secundarios como un precio inevitable a pagar a cambio de controlar la enfermedad", ha reconocido el jefe de la Unidad de Investigación de Enfermedades Autoinmunes del centro vasco, Guillermo Ruiz Irastorza.

Investigaciones previas del mismo grupo apuntan a que dosis menores de glucocorticoides podrían ser igualmente eficaces. Además, en las formas más graves, la terapia de pulsos, es decir, la administración de forma puntual de altas dosis por vía endovenosa es altamente efectiva y, probablemente, no conlleva tantos efectos adversos.

Así pues, los científicos decidieron analizar la relación entre el tratamiento con prednisona por vía oral durante cuatro años desde el momento del diagnóstico y el daño acumulado durante los primeros cinco años.

SOLO EN MOMENTOS PUNTUALES

Para completar el estudio también investigaron el efecto de otro glucocorticoide, la metilprednisolona, administrada por vía endovenosa, a altas dosis y de forma puntual, en los momentos en el que la enfermedad se manifiesta con mayor severidad.

En el trabajo participaron 230 pacientes, de las cuales 206 eran mujeres. La edad media a la cual les diagnosticaron el lupus era de 35,75 años. "Vimos que, al final del cuarto año, el 80 por ciento había sido tratada con prednisona en algún momento, y al quinto año, casi 4 de cada 10, el 37,8 por ciento, había desarrollado daño", según han detallado.

Los pacientes con daño habían recibido mayores dosis de prednisona (10,4 mg/día frente a 6 mg/día en las pacientes sin daño). Y en un estudio específico del daño directamente atribuible al uso de glucocorticoides, los resultados fueron similares, con dosis medias diarias de 11 versus 7 mg/día, respectivamente.

PRIMEROS EFECTOS A PARTIR DE 7,5 MILIGRAMOS DIARIOS

Y no solo eso, ya que también comprobaron que la asociación con el daño comenzaba a partir de dosis medias de 7,5 mg/día. "Es decir, que a partir de esa dosis, pueden aparecer los efectos secundarios permanentes", ha explicado Ruiz, mientras que por el contrario los pulsos de metilprednisolona no se asociaron a ningún tipo de daño.

Estos resultados han confirmado la bondad de las pautas utilizadas en el Hospital Universitario Cruces desde hace ya varios años, utilizando como tratamiento de base los antipalúdicos, concretamente la hidroxicloroquina. "Está probado que son más eficaces a largo plazo que los glucocorticoides para controlar el lupus y, al mismo tiempo, tienen muchos menos efectos secundarios", explica este experto que propone limitar los glucocorticoides al manejo de los brotes de actividad de la enfermedad.

"En tratamientos de mantenimiento la dosis de prednisona no debe exceder los 5 miligramos por día, por lo que en ocasiones debemos asociar otros fármacos inmunosupresores. Creemos que estas pautas combinadas que utilizamos suponen una alternativa más segura y eficaz", ha sentenciado.