16 de enero de 2019

La importancia de realizar ejercicio físico para un paciente con cáncer

La importancia de realizar ejercicio físico para un paciente con cáncer
PIXABAY - ARCHIVO

MADRID, 16 Ene. (EUROPA PRESS) -

El ejercicio físico tiene multitud de efectos beneficiosos, como controlar el peso, reducir el estrés y la ansiedad o mejorar el estado de ánimo. También para las personas afectadas de cáncer.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que los adultos de 18 a 64 años dediquen como mínimo 150 minutos semanales a la práctica de actividad física aeróbica, de intensidad moderada; bien 75 minutos de actividad física aeróbica vigorosa cada semana o una combinación equivalente de actividades moderadas y vigorosas.

"No hay motivo alguno para que una persona con cáncer no deba cumplir las recomendaciones mínimas de actividad física pautadas para la población", ha confirmado la coordinadora de la unidad de Oncología del Hospital Vithas Nisa Rey Don Jaime (Valencia), Elena García.

No obstante, no hay un ejercicio idóneo para estos pacientes. "No hay una sola práctica deportiva que dé en los pacientes el 100 por ciento de los cambios que necesita", ha especificado la experta.

"Cada paciente es distinto según el cáncer que tenga, su gravedad, cómo responde su organismo, si se ha sometido a cirugía o tratamientos diversos, por ello es importante la individualización para lograr los objetivos propuestos", ha agregado García.

- Beneficios del ejercicio físico durante y después del tratamiento del cáncer. A grandes rasgos, se puede hablar de dos importantes beneficios del ejercicio físico cuando se está recibiendo tratamiento contra el cáncer. Por un lado, mitiga los efectos secundarios de la medicación. Por otro, ayuda a evitar la pérdida de masa muscular.

"Hacer ejercicio durante el tratamiento atenúa sus efectos secundarios e incluso del propio cáncer como la fatiga, la sensación de debilidad, la périda de masa muscular o el estado de ánimo y ayuda a sobrellevar mejor el tratamiento", ha explicado Elena García.

LOS PACIENTES CON EFECTOS SECUNDARIOS AGUDOS

- Un programa personalizado. La coordinadora de la unidad de Oncología del centro, que inaugurará una unidad de ejercicio físico oncológico, ha destacado que el paciente practique ejercicio físico con un programa individualizado y una serie de pautas acordes al estado de cada persona.

Después de la recomendación por parte del médico de realizar ejercicio físico, se evalúa al paciente oncologico para conocer su capacidad cardiovascular, composición corporal y fuerza máxima.

"Estas mediciones nos sirven para definir qué efectos secundarios tienen, qué le limita el día a día y para establecer el tipo de ejercicio físico y la cantidad que necesita cada persona", ha apuntado la experta.

A partir de ahí, se inicia un programa personalizado, supervisado e individualizado. "Al finalizar se hace otra medición para ver la evolución del paciente y le ayudamos a mejorar su bienestar con protocolos de comportamiento basados en hábitos de vida saludables para que posteriormente se pueda incorporar a otro centro y sepa lo que debe o no hacer", ha indicado García.

- Quién puede realizarlo. Los pacientes susceptibles de participar en el programa son los que están en tratamiento o lo han terminado y presentan efectos secundarios agudos. Los objetivos son recuperar la masa muscular, la capacidad cardiovascular, prevenir la cardiotoxicidad y mejorar la movilidad articular.

Este trabajo lo realiza un equipo multidisciplinar en el que hay médicos, especialistas en ciencias de la actividad física y deporte, fisioterapeutas y psicooncólogos.

La Asociación Española Contra el Cáncer recuerda que "existen suficientes evidencias científicas que demuestran que una vida activa físicamente puede proteger, fundamentalmente, frente al cáncer de colon y de mama".

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