6 de mayo de 2014

Un gran porcentaje de los pacientes oncológicos puede presentar problemas bucales que aumentan el riesgo de infecciones

MADRID, 6 May. (EUROPA PRESS) -

Un gran porcentaje de los pacientes oncológicos puede presentar problemas bucales provocados por el tratamiento, que pueden desembocar en infecciones o aumentar el riesgo de desnutrición, según recuerdan desde el Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de la Primera Región (COEM), quienes han puesto en marcha, en colaboración con la Asociación Española Contra el Cáncer (aecc) de Madrid, una campaña informativa dirigida a profesionales sanitarios, dentistas, voluntarios y pacientes.

"La salud bucodental del paciente oncológico es un aspecto muy importante al que en ocasiones no se le presta suficiente atención. Perseguimos un doble objetivo, por un lado la formación de odontólogos y personal auxiliar en las necesidades de tratamiento de los pacientes con cáncer. Por otro la divulgación de los cuidados orales que deben llevar a cabo estos pacientes, tanto previamente como durante y después de dicho tratamiento. Todo ello dirigido a trata de minimizar los posibles efectos en la salud bucodental de estos pacientes", ha explicado la asesora de la Fundación COEM (FCOEM) en cáncer oral, la doctora Rocío Cerero.

Con este objetivo, la pasada semana ha tenido lugar en la sede del COEM el curso multidisciplinar dirigido a dentistas sobre cómo tratar al paciente oncológico. El dinero de las inscripciones de este curso se ha donado a la aecc.

EL IMPACTO DE LOS TRATAMIENTOS

El riesgo más frecuente del paciente en tratamiento oncológico es desarrollar una mucositis, es decir, una inflamación de la mucosa oral, en ocasiones con úlceras que pueden llegar a ser muy importantes. Esta circunstancia incluso puede impedir la correcta alimentación del paciente y, por supuesto, dificulta la higiene adecuada. Uno de los motivos de que esto ocurra es el rápido recambio celular que se produce en esta mucosa, en la que las células se dividen rápidamente, y es, en ese sentido, similar a las células tumorales que son contra las que actúan los agentes quimioterápicos.

A este hecho hay que añadir que la boca es una cavidad llena de gérmenes y, que además, está sometida a múltiples roces por la masticación, irritaciones por los alimentos, temperatura, etc. Todo ello hace que sea especialmente susceptible a los tratamientos oncológicos, ya sea la quimioterapia o la radioterapia.

La mucositis se puede producir en el 40-45% de los pacientes sometidos a quimioterapia y en el 80% de los sometidos a radioterapia de cabeza y cuello. Depende del tipo de tratamiento que se aplique, pero también depende de la salud previa del paciente. Por suerte, se resuelve sin secuelas al finalizar el tratamiento.

Otro riesgo importante es la osteonecrosis, una destrucción de hueso que afecta tanto a pacientes que han recibido tratamiento con radioterapia como a pacientes que han sido tratados con bifosfonatos, en caso de tumores óseos. Para evitarla, lo ideal es hacer todas las extracciones necesarias previamente a estos tratamientos y evitar que se tengan que efectuar después.

Quizá la complicación más invalidante para el paciente sea la falta de saliva que se produce a consecuencia de la radioterapia aplicada en la región de cabeza y cuello en los pacientes que tienen algún tumor en esa región. Aparece en las primeras sesiones de radioterapia y persiste, en ocasiones, de por vida.

La alteración del gusto durante el tratamiento con quimioterapia es un efecto secundario bastante frecuente. Los pacientes perciben una disminución en el sabor de determinadas comidas o un gusto metálico o amargo de las mismas, sobre todo con los alimentos ricos en proteínas como la carne y el pescado. Esto puede favorecer que el paciente deje de disfrutar de la comida o que ésta incluso pueda resultarle desagradable, lo que contribuye a la falta de apetito y pérdida de peso.