7 de mayo de 2014

Experto destaca el papel de la ecocardiografía para clasificar a los pacientes con riesgo cardiovascular

MADRID, 7 May. (EUROPA PRESS) -

El coordinador del Grupo de Ecografía Clínica de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), Gonzalo García-Casasola, ha destacado el papel que juega la ecocardiografía en la práctica clínica porque permite clasificar a los pacientes con riesgo cardiovascular y monitorizar su evolución a lo largo del tiempo.

Por ello, en el marco de la X Reunión de Riesgo Vascular y la II Reunión de Ecografía Clínica, que SEMI va a celebrar este jueves y viernes en Alicante, se van a actualizar las múltiples herramientas y plataformas disponibles para el aprendizaje y difusión de esta técnica en la práctica diaria de los internistas, incluyendo redes sociales, grupos de ecografía, 'apps' móviles y ecografía ultraportátil.

"En los pacientes con riesgo cardiovascular la ecocardiografía sirve para valorar si existe lesión de órgano diana (cuantificación de la masa ventricular, tamaño de la aurícula izquierda, valoración de la disfunción diastólica) y, en los pacientes con enfermedad cardiovascular establecida o de riesgo cardiovascular alto o muy alto, para monitorizar su evolución a lo largo del tiempo", ha explicado el experto.

Así, añade, si en este grupo de personas se detectan ciertas lesiones ecocardiográficas (aumento de la masa ventricular o del tamaño auricular o alteración del flujo transmitral) u otras lesiones de órgano diana, los objetivos terapéuticos deben ser mucho "más estrictos".

Por otra parte, la ecografía se considera la prueba de elección inicial en los pacientes en los que se sospecha de esteatosis hepática, enfermedad en la que se produce una infiltración grasa del hígado, que puede deberse, entre otras causas, al consumo excesivo de alcohol, la hepatitis C o la toma de determinados fármacos.

Cuando no se dan estos factores, la esteatosis hepática (no alcohólica, EHNA), suele asociarse al síndrome cardiometabólico (pacientes con obesidad, diabetes o dislipemia). Tal es así, que se considera como la manifestación hepática del Síndrome Metabólico. En este sentido, su prevalencia en pacientes con factores de riesgo cardiovascular puede alcanzar hasta el 90 por ciento en pacientes con obesidad mórbida, el 70 por ciento en diabéticos o el 50 por ciento en enfermos con dislipemia. En población general esta prevalencia se sitúa en torno al 20 o el 30 por ciento.

A pesar de ello, tal y como ha explicado uno de los ponentes de la reunión Luis M. Beltrán Romero, la fisiopatología de la EHNA y su relación con la enfermedad cardiovascular es compleja y aún no es completamente conocida, si bien cada vez hay más datos que apuntan a un aumento de morbimortalidad cardiovascular en pacientes que la presentan.

Por ello, el Grupo de Trabajo de Riesgo Vascular de la SEMI actualmente está desarrollando un proyecto para conocer las características y la evolución natural de los pacientes con esteatosis hepática. "La ecografía es una prueba inocua, rápida y accesible que presenta una rentabilidad diagnóstica muy buena en estos casos. Como limitaciones cabe destacar que su precisión se reduce en los casos de esteatosis leve y en pacientes con obesidad mórbida", ha señalado Beltrán.

FIBRILACIÓN AURICULAR Y RIESGO VASCULAR

Dada su importancia, la fibrilación auricular será otra de las patologías que se abordarán en el marco de estas jornadas. Esta enfermedad, que en España afecta al 4,4 por ciento de los mayores de 40 años y el 15 por ciento de las personas de más de 80 años, se caracteriza por el desarrollo de un ritmo cardiaco irregular (desacompasado), habitualmente muy rápido, que puede favorecer el desarrollo de insuficiencia cardiaca y angina de pecho y aumentar el riesgo de padecer embolias, fundamentalmente cerebrales.

Los factores de riesgo para su desarrollo son fundamentalmente la edad, la presencia de enfermedad valvular previa, la enfermedad coronaria, la insuficiencia cardiaca y la hipertensión arterial. En este sentido, su tratamiento se basa en el control de la velocidad del corazón y en la prevención de la formación de coágulos en el interior de este para reducir así el riesgo de embolias.

"En la SEMI estamos desarrollando un estudio, aún en fases iniciales de diseño, para conocer las características de estos pacientes atendidos en servicios de Medicina Interna y para evaluar si su tratamiento se ajusta a lo recomendado por las guías. Además, también hemos puesto en marcha un proyecto para conocer el riesgo cardiovascular, la forma de presentación de la enfermedad cardiovascular y los tratamientos cardiovasculares en pacientes muy ancianos", ha zanjado el coordinador del Grupo de Riesgo Vascular de la sociedad, José María Mostaza.