30 de enero de 2015

La estimulación ovárica multiplica las posibilidades de éxito en la inseminación artificial

MADRID, 30 Ene. (EUROPA PRESS) -

La estimulación ovárica controlada, que se realiza en prácticamente todas las técnicas de reproducción asistida, ha demostrado una mejoría de las tasas de éxito cuando se aplica con dosis mínimas para inseminación artificial, ha señalado el director médico de la Clínica IERA de Badajoz, José Antonio Domínguez.

Además, es "prácticamente imprescindible para realizar una Fecundación 'In Vitro' (FIV)", donde el objetivo es conseguir un buen número de ovocitos maduros, idealmente entre 6-10, para ser fertilizados y posteriormente transferidos cuando el desarrollo embrionario llega a día tres o día cinco, ha explicado el experto durante la VI Reunión Corión, celebrada en Trujillo (Cáceres), en la que expertos han hablado de las técnicas de Reproducción Asistida.

En esta línea, Domínguez ha concretado que sin la estimulación ovárica controlada el éxito de las inseminaciones, ya de por sí no muy alto, "disminuiría 1/3 y prácticamente a cero en mujeres con problemas ovulatorios. Asimismo, la repercusión sería aún mayor para Fecundación In Vitro (FIV), porque "se precisaría una punción ovárica cada ciclo para obtener un ovocito, y no siempre ocurriría, lo que alargaría y encarecería sobremanera todo el proceso hasta conseguir una gestación".

Para el director científico de la Clínica IERA, Santiago Álvarez Miguel, "indudablemente la edad de la mujer es la mayor causa de infertilidad actualmente, y es que la mujer retrasa sistemáticamente el acceso a la maternidad y su fertilidad "decrece muy rápidamente a partir de los 35 años".

En términos globales, la inseminación artificial tiene unas tasas de gestación de aproximadamente un 15 por ciento por ciclo y la técnica de FIV/ICSI en mujeres normo respondedoras y menores de 38 años de aproximadamente un 50 por ciento. Las tasas de embarazo se disparan con la donación de ovocitos llegando al 70 por ciento, ya que las donantes son mujeres de entre 20 y 30 años (la ley en España marca entre 18 y 35 años) y la edad de la mujer es el factor más relacionado con la calidad ovocitaria.

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