29 de marzo de 2019

Un ensayo clínico estudiará si mantener betabloqueantes tras un infarto es beneficioso

Se estudiará a 8.468 pacientes y participarán 55 hospitales españoles

Un ensayo clínico estudiará si mantener betabloqueantes tras un infarto es beneficioso
SOCIEDAD ESPAÑOLA DEL CORAZÓN

MADRID, 29 Mar. (EUROPA PRESS) -

El Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), la Sociedad Española de Cardiología y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Cardiovasculares (CIBERCV) han presentado este viernes un ensayo clínico que abordará el efecto de mantener o no el tratamiento con betabloqueantes tras un infarto después de recibir el alta hospitalaria.

El objetivo del ensayo, 'TREatment with Beta-blockers after myOcardial infarction withOut reduced ejection fracTion (REBOOT)', es "cambiar las guías de práctica clínica tras el infarto agudo de miocardio", ha explicado el investigador principal del estudio, el doctor Borja Ibáñez, que ha agregado que es una "vocación ambiciosa".

Los betabloqueantes son unos fármacos que consiguen reducir la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la contractilidad, la fuerza del corazón, favoreciendo la diástole cardíaca, lo que mejora la función del corazón y el flujo de sangre a las arterias coronarias.

La mayor parte de la evidencia sobre el uso de betabloqueantes, aprobados en las guías de práctica clínica europeas y americanas desde hace décadas, proviene de la época en la que no se realizaba reperfusión a los pacientes, una restauración del suministro sanguíneo al tejido cardíaco que está isquémico.

"Aunque no existe evidencia de su beneficio clínico en pacientes sin disfunción sistólica ventricular izquierda, se prescriben de manera muy frecuente. Tanto la prescripción como la no prescripción de betabloqueantes en este tipo de pacientes son opciones válidas actualmente", ha puntualizado el presidente de la SEC, el doctor Manuel Anguita. En España cada año ocurren cerca de 100.000 infartos sin disfunción sistólica ventricular izquierda.

Además, aunque los betabloqueantes tienen un perfil de seguridad alto y son baratos, puesto que ya están fuera de patente, no están exentos de posibles efectos adversos que pueden limitar la calidad de vida de quien los toma, como astenia, debilidad y, en algunos casos, disfunción eréctil.

"Pensamos que muchos pacientes que sufren un infarto están en edad media y les quedan muchas décadas por delante y la calidad de vida es un factor muy relevante a tener en cuenta", ha explicado el doctor Ibáñez.

EL DISEÑO DEL ESTUDIO

La investigación reclutará a 8.468 pacientes y participarán 55 hospitales españoles y 25 italianos. Serán aleatorizados a recibir tratamiento o no con betabloqueantes.

A juicio del director del CNIC, el doctor Valentín Fuster, el estudio tiene "mucha envergadura", y ha recordado que el infarto de miocardio es "la primera causa de mortalidad del mundo".

Se les someterá a un seguimiento mínimo de dos años y un máximo de tres, y se registrará la incidencia de eventos clínicos como la incidencia de muerte, reinfarto o ingreso por insuficiencia cardíaca, así como la adherencia al tratamiento aleatorizado, que serán documentados a los tres, 15 y 36 meses. Además, en una sub-muestra de 1.000 pacientes se evaluará también la calidad de vida de los pacientes durante el seguimiento.

Anguita ha calificado el diseño del estudio como "innovador", y ha destacado que se trata de un "ensayo pragmático muy cercano a la vida real, es decir, sin grandes restricciones en cuanto a criterios de inclusión".

"Aunque lo más novedoso es que resulta el primer ensayo propio que se realiza en España de este tamaño sin estar relacionado con la industria", según Ibáñez. Ambos expertos han destacado el carácter altruista de la investigación, pues los hospitales participantes lo hacen "con el único interés de contribuir a la mejoría del conocimiento y del cuidado de los pacientes. Además, no sólo serán grandes hospitales con tradición investigadora los que colaborarán, sino también hospitales de mediano y pequeño tamaño", según Anguita.

En este contexto, el experto ha hecho un llamamiento dirigido a cardiólogos y hospitales para que se incorporen al estudio, que se pretende concluir en cuatro años.