19 de julio de 2019

Dosis bajas de radiación promueven células con potencial cancerígeno (aunque se puede revertir)

Dosis bajas de radiación promueven células con potencial cancerígeno (aunque se puede revertir)
Patient Undergoing For A Computerized Axial Tomography (CAT) ScanGETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / MONKEYBUSINESSIMAGES

MADRID, 19 Jul. (EDIZIONES) -

Científicos del Instituto Wellcome Sanger y de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, han descubierto que dosis bajas de radiación equivalentes a tres tomografías computarizadas, que se consideran seguras, otorgan a las células con capacidad de volverse cancerígenas una ventaja competitiva sobre las células normales en tejidos sanos.

Los investigadores estudiaron los efectos de dosis bajas de radiación en el esófago de ratones y han comprobado que las dosis bajas de radiación aumentan el número de células con mutaciones en p53, un cambio genético bien conocido asociado con el cáncer. Sin embargo, dar a los ratones un antioxidante antes de la radiación promovió el crecimiento de células sanas, que superaron y reemplazaron a las células mutantes p53.

Los resultados, publicados este jueves en la revista 'Cell Stem Cell', muestran que las dosis bajas de radiación promueven la propagación de células con potencial cancerígeno en tejidos sanos. Por ello, los investigadores recomiendan que se considere este riesgo al evaluar la seguridad de la radiación.

El estudio también ofrece la posibilidad de desarrollar medidas preventivas no tóxicas para reducir el riesgo de desarrollar cáncer al reforzar nuestras células sanas para superar y erradicar las células con capacidad para el cáncer.

Todos los días estamos expuestos a diversas fuentes de radiación ionizante, incluida la radiación natural en el suelo y las rocas, y en importantes procedimientos médicos como tomografías computarizadas y rayos X.

Las dosis bajas de radiación, como la exposición a imágenes médicas, se consideran seguras, ya que causan poco daño en el ADN y aparentemente un efecto mínimo en la salud a largo plazo. Hasta ahora, otros efectos de la exposición a niveles bajos de radiación han permanecido ocultos, lo que significa que ha sido complicado valorar el verdadero riesgo asociado con bajas dosis de radiación.

Los investigadores han demostrado previamente que nuestros tejidos normales, como la piel, son campos de batalla donde las células mutantes compiten por el espacio contra las células sanas. Todos tenemos células mutantes con potencial cancerígeno en tejidos sanos, incluidas las que tienen mutaciones de p53, que aumentan en número a medida que envejecemos, pero muy pocas finalmente llegan a formar cáncer.

En este nuevo estudio, los investigadores muestran que las dosis bajas de radiación pesan las probabilidades a favor de las células mutantes capaces de cáncer en el esófago. Los investigadores del Instituto Sanger y sus colaboradores administraron a los ratones una dosis de 50 miligray de radiación, equivalente a tres o cuatro tomografías computarizadas. Como resultado, las células mutantes p53 se diseminaron y superaron a las células sanas.

El doctor David Fernández-Antoran, primer autor del Instituto Wellcome Sanger, explica que el cuerpos es un "conjunto de 'Juego de clones', una batalla continua por el espacio entre las células normales y mutantes. Mostramos que incluso dosis bajas de radiación, similares a tres tomografías computarizadas, puede sopesar las probabilidades a favor de células mutantes capaces de cáncer --añade--. Hemos descubierto un riesgo potencial adicional de cáncer como resultado de la radiación que debe ser reconocida".

Tras este hallazgo, los investigadores les dieron a los ratones un antioxidante de venta sin receta (N-acetil cisteína (NAC)) antes de la exposición al mismo nivel de radiación. El equipo descubrió que el antioxidante daba a las células normales el impulso necesario para superar y erradicar las células mutantes p53.

Sin embargo, el antioxidante solo sin exposición a la radiación no ayudó a las células normales a combatir los clones mutantes.

La doctora Kasumi Murai, autora del Instituto Wellcome Sanger, señala que "dar a los ratones un antioxidante antes de exponerlos a bajas dosis de radiación le dio a las células sanas el impulso adicional necesario para luchar contra las células mutantes en el esófago y hacerlas desaparecer".

"Sin embargo --prosigue--, no sabemos el efecto que tendría esta terapia en otros tejidos, ya que podría ayudar a que las células con potencial cancerígeno en otros lugares se vuelvan más fuertes. Lo que sí sabemos es que el uso a largo plazo de antioxidantes por sí solo no es eficaz para prevenir el cáncer en las personas, según otros estudios".

Por su parte, el profesor Phil Jones, autor principal del Instituto Wellcome Sanger y la Unidad de Cáncer MRC de la Universidad de Cambridge, señala que "los procedimientos de imágenes médicas que usan radiación, como las tomografías computarizadas y las radiografías, tienen un nivel de riesgo muy bajo, tan bajo que es difícil de medir. Esta investigación nos ayuda a comprender más sobre los efectos de las dosis bajas de radiación y los riesgos que puede acarrear. Se necesita más investigación para comprender los efectos en las personas".

El equipo sugiere que esta investigación también resalta la posibilidad de desarrollar terapias para prevenir el cáncer. Al hacer que las células sanas estén más en forma, naturalmente expulsan las células con capacidad de cáncer, sin efectos secundarios tóxicos para el paciente.

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