La Clínica Universidad de Navarra incorpora una técnica que aborda el estrechamiento de la arteria carótida

La Clínica Universidad de Navarra incorpora una técnica que aborda el estrechamiento de la arteria carótida
11 de diciembre de 2017 E.P/CLÍNICA DE LA UNIVERSIDAD DE NAVARRA

MADRID, 11 Dic. (EUROPA PRESS) -

La Clínica Universidad de Navarra ha incorporado un técnica para tratar el estrechamiento de las arterias carótidas (estenosis carotídea) de forma "más segura y cómoda para el paciente", que reduce el riesgo de ictus.

Las arterias carótidas se sitúan en el cuello y son los principales vasos que nutren de sangre el cerebro, por lo que cualquier contratiempo en estas arterias tiene mayor riesgo. Precisamente, este estrechamiento del vaso provoca acumulación de placa aterosclerótica.

Cuando esa placa "se rompe y se desprende", puede llegar a situarse en zonas del cerebro y comprometer su nutrición, provocando disfunción o muerte de neuronas que den lugar a un ictus.

Por ello, la técnica, denominada Revascularización Transcarotídea (TCAR), se puede aplicar como alternativa a la cirugía abierta convencional en la base del cuello, la endarterectomía carotídea, y al 'stent carotídeo' mediante punción femoral.

Asimismo, el especialista ha explicado que con las técnicas tradicionales hay que hacer una incisión mayor en el cuello, una zona "con nervios importantes que pueden lesionarse hasta en el 3 por ciento de los casos según estudios. Además, necesita anestesia general".

"La revascularización transcarotídea se realiza con anestesia local a través de una pequeña incisión en la base del cuello, donde se controla la arteria carótida común. A través de un introductor especialmente diseñado, y un dispositivo de reversión de flujo sanguíneo, se realiza la colocación del stent", ha explica el doctor Ignacio Leal, cirujano vascular y desarrollador de esta técnica.

MÁS SEGURIDAD

Una de las ventajas es que reinvierte el flujo sanguíneo. Al manipular la placa durante cualquier intervención es posible que se desprendan fragmentos que viajan por la carótida hasta el cerebro, lo que puede provocar ictus postoperatorios.

"Con esta nueva técnica no cruzamos el arco aórtico y protegemos el cerebro. Nos ofrece ventajas para el paciente, tanto en seguridad como en comodidad, ya que es mínimamente invasiva, y para nosotros mismos, ya que la tasa de complicaciones es menor", ha aclarado el doctor Lukasz Grochowicz, especialista del Servicio de Cirugía Vascular de la Clínica Universidad de Navarra.

Por otro lado, Estados Unidos es el país que más realiza esta técnica, pese a que ha sido desarrollada en España. La Administración Americana de Alimentación y Medicamentos aprobó este método a raíz del estudio Roadster realizado a más de 200 pacientes.

La tasa de ictus perioperatorio ha sido la más baja casi un 1,5 por ciento. "Es absolutamente comparable con la tasa de ictus de la endarterectomía, que es de mas de 2 por ciento", reconoce Leal.