8 de septiembre de 2016

Casi la mitad de quienes intentan quitarse la vida van al médico una semana antes

Casi la mitad de quienes intentan quitarse la vida van al médico una semana antes
PIXABAY

MADRID, 8 Sep. (EUROPA PRESS) -

Hasta un 80 por ciento de las personas que se quitan la vida acuden a su médico de Atención Primaria seis meses antes y les expresan su malestar por la situación o el hecho que luego influirá en su conducta, y entre un 40 y 50 por ciento lo hace incluso una semana antes, lo que demuestra que estos casos son prevenibles en muchas ocasiones, según informa el Instituto de Trabajo Social y de Servicios Sociales (Intress).

Esta asociación sin ánimo de lucro especializada en la gestión de servicios sociales ha presentado este jueves un protocolo para la prevención, intervención y postvención de la conducta suicida, con motivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio que se celebra el 10 de septiembre.

Esta entidad lamenta que en España todavía no haya un protocolo o un plan nacional para la prevención del suicidio a pesar de que en los últimos años se han incrementado los casos y estiman unos 3.900 fallecimientos por este motivo al año.

Sin embargo, ha apuntado Mar Segovia, directora operativa de Intress para la zona Centro, "parece que se prefiere ocultar aquello que no nos gusta ver", lamentando que tampoco haya un registro fiable y continuado de estos casos como los hay con otras causas de muerte como los accidentes de tráfico o la violencia de género.

Pese a ello, existe la necesidad de identificar aquellos factores que aumentan o disminuyen el nivel de riesgo suicida y la necesidad de contar con profesionales debidamente formados en los servicios sanitarios y sociales para poder actuar en estas situaciones.

"Existen elementos o semáforos que pueden hacer saltar las alarmas de que hay algún problema", ha reconocido José Manuel Cañamares, director de Salud Mental de Intress, que ha detectado tres elementos principales que están presentes en todos los intentos de suicidio.

FACTORES COMUNES DE ESTAS SITUACIONES

El primero es la desesperanza, cuando se da en el sujeto una constricción de posibilidades y una falta de alternativas, lo que hace que la persona quiera escapar de un sufrimiento insoportable y no vea salida sino la muerte.

A ello se une la impulsividad, ya que en todo intento autolítico hace falta "una fuerza o un impulso para llevarlo a cabo", ha explicado Carlos Salamero, director del Centro de Rehabilitación Psicosocial Martínez Campos. Sin embargo, añade, este impulso "pasa en unos minutos o en unas pocas horas".

Asimismo, también es clave la ambivalencia, ya que se dice que la persona no desea morir sino escapar de una situación de sufrimiento insoportable, una "ambivalencia entre querer vivir y querer morir" que los expertos creen que se puede utilizar en la intervención.

Identificados esos factores, el suicidio es prevenible, según estos expertos, a veces con medidas sencillas como la compañía. "El apoyo emocional es clave, poder hablar y compartir el problema y conocer la angustia", según Salamero.

A ello también se pueden sumar otras medidas como la restricción de acceso a medios letales (armas, fármacos, vallas de protección), si bien también es clave tener en cuenta la ideación suicida (ideas y planificación), el estado de ánimo (tristeza, grado de sufrimiento, desesperanza) y la conducta (tentativas previas y manifestaciones actuales).