15 de marzo de 2012

Atención Primaria logra altas tasas de diagnóstico en angina de pecho e insuficiencia cardíaca, según SEMG

MADRID, 15 Mar. (EUROPA PRESS) -

La angina de pecho o la insuficiencia son enfermedades con una tasa alta de diagnóstico en Atención Primaria, donde la clave del para su detección es la información proporcionada por el paciente y una exploración física detallada, según Vicente Palomo, de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) .

Según explica este experto, profesor del curso 'Procedimientos y Habilidades en el Manejo del Paciente Cardiovascular', organizado en Madrid con el respaldo de Servier, "algunas enfermedades cardiovasculares que cursan con pocos síntomas o que se manifiestan de manera atípica pueden pasar desapercibidas en Primaria". Sin embargo, "en el caso de la angina de pecho o de la insuficiencia cardiaca la tasa de diagnóstico es alta".

"A pesar de que el electrocardiograma es una prueba complementaria que ayuda al facultativo para el estudio de las enfermedades cardiovasculares, la herramienta clave del médico de Atención Primaria a la hora de establecer el diagnóstico es una buena anamnesis --es decir, la información proporcionada por el paciente al médico durante la entrevista clínica-- y una exploración física detallada", asegura.

El paciente con cardiopatía isquémica o con insuficiencia cardiaca es, en la mayoría de las ocasiones, atendido por el médico de Atención Primaria. Por ello, la actualización de los conocimientos del médico de familia en Cardiología es básica, debido a la creciente prevalencia de estas enfermedades, al envejecimiento de la población y a la mayor supervivencia tras un primer evento cardiovascular.

"Si no manejamos en Atención Primaria bien a estos pacientes, la aglomeración en los hospitales y en las consultas de Atención Especializada se disparará. De hecho, la primera causa de ingreso hospitalario en nuestro país es la insuficiencia cardiaca", anota.

La insuficiencia cardiaca (IC) crónica afecta a 1,2 millones de pacientes en España (el 10% de la población mayor de 60 años). Se trata de una enfermedad limitante y, a pesar de las mejoras en su tratamiento y manejo, generalmente tiene mal pronóstico, con una supervivencia sólo el 50 por ciento a los 5 años. En este país, es la tercera causa de mortalidad y supone el 15 por ciento del total de muertes cardiovasculares y la primera causa de hospitalización.