30 de octubre de 2019

Aproximadamente un 15% de los pacientes oncológicos son candidatos al tratamiento con braquiterapia

Aproximadamente un 15% de los pacientes oncológicos son candidatos al tratamiento con braquiterapia
Tratamiento de braquiterapia. - TINO SORIANO/ICO - ARCHIVO

MADRID, 30 Oct. (EUROPA PRESS) -

Aproximadamente un 15 por ciento de los pacientes oncológicos son candidatos al tratamiento con braquiterapia, según la jefa del Servicio de Oncología Radioterápica de MD Anderson Madrid, la doctora Natalia Carballo.

Tal y como ha asegurado la doctora, esta técnica permite realizar un tratamiento más preciso y por tanto, menos agresivo y con menos efectos secundarios. Así, la principal novedad de esta técnica no radica tanto en qué se hace, sino en la potencia de este nuevo equipamiento, principalmente utilizado en el tratamiento de los pacientes con tumores ginecológicos (cáncer de cérvix y endometrio).

Además, es posible utilizar esta técnica en tumores de piel o en el rostro de personas muy ancianas a las que no es posible intervenir, en tumores endobronquiales o en tumores que sangran en vagina. "Aproximadamente, un 10-15 por ciento de los pacientes oncológicos son candidatos al tratamiento con braquiterapia", ha destaca la doctora Carballo.

La experta ha explicado que la diferencia principal entre la radioterapia y la braquiterapia es que, mientras que la braquiterapia requiere contacto directo del tumor con una fuente radiactiva, la radioterapia no requiere contacto, ya que consiste en la administración a partir de un acelerador lineal de una fuente de radiación que atraviesa distintos tejidos hasta llegar a un punto del tumor.

La braquiterapia puede ser ambulatoria, con o sin sedación, o intraoperatoria, en la que el paciente es anestesiado y la braquiterapia se administra justo después de la extirpación del tumor. En todos los casos, se realiza un TAC o resonancia al paciente antes de comenzar con el tratamiento para localizar el tumor de forma exacta.

Posteriormente, se coloca un aplicador a través del cual se introducirá la fuente radiactiva y se comienza a trabajar en el diseño de la irradiación de acuerdo con los resultados de las pruebas de imagen. "El proceso de irradiación puede durar entre 15-30 minutos y el proceso total alrededor de dos o tres horas", ha señalado la doctora Carballo.

LA BRAQUITERAPIA EVITA EL INGRESO EN AISLAMIENTO

Posteriormente, se retira la fuente radiactiva y el paciente puede volver a casa sin problemas, lo que supone la diferencia principal con la braquiterapia de baja tasa de dosis. "Los tratamientos de baja tasa requieren el ingreso y aislamiento de los pacientes en una habitación plomada, ya que no es posible retirar la fuente radiactiva durante las 3-5 sesiones que dura el proceso", ha explicado esta especialista, que puntualiza que esta técnica de baja tasa ya casi no se utiliza en los hospitales.

En el caso de la braquiterapia de alta tasa, que ha mejorado sustancialmente la calidad de vida de los pacientes, estos pueden irse a casa y volver al hospital en cada una de las sesiones, en las que se repite una y otra vez el mismo proceso. "Cada vez que viene el paciente, se le hace el TAC o resonancia para, en caso de que el tumor se haya reducido gracias a sesiones anteriores, poder rehacer el tratamiento de acuerdo con el tamaño del tumor en ese momento", ha afirmado la doctora Carballo.