18 de marzo de 2015

Un año de ébola: 10.000 muertes y un futuro desolador

Hoyo: "Las cosas de África nos afectan a todos, como se ha visto en esta epidemia"

Un año de ébola: 10.000 muertes y un futuro desolador
MSF

   MADRID, 18 Mar. (EUROPA PRESS) -

   A falta de unos días para que se cumpla el primer año del brote de ébola, aniversario que se celebrará el 23 de marzo cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconocía oficialmente que se estaba extendiendo la enfermedad por África Occidental, la organización Médicos del Mundo hace balance de ésta crisis sanitaria que oficialmente se ha cobrado la vida de más de 10.000 personas y oficiosamente ha destruido familias, hogares y comunidades enteras.

   Una epidemia sin precedentes que "todavía no está controlada", explica en una entrevista a Europa Press, el vocal de Operaciones Internacionales de Médicos del Mundo, José Félix Hoyo, quien alerta del "riesgo de que la epidemia empeore si se baja la guardia y no sigue trabajando en su control".

    No obstante, la situación ha mejorado mucho, el nivel de infecciones ha bajado considerablemente, a alrededor de cien casos por semana, muy lejos de los más de mil que se observaron entre noviembre y diciembre del 2014, y, por tanto, la epidemia aún no está controlada. "Las cifras son similares a las de agosto del año pasado por lo que bajar la guardia ahora podría implicar un repunte a cifras similares a las que se llegaron a finales del 2014", añade.

   Casi 365 días, solo faltan 4 para que se cumpla el aniversario, por eso desde la ONG consideran que es el momento oportuno para recordar, y no olvidar, a la comunidad internacional que la epidemia sigue y pudo ser muy grave globalmente. "La situación desde aquí igual se vio violenta pero no se vio el riesgo mundial que supuso el hecho de que hubiera 1.000 casos a la semana y una predicción de 1,5 millón de casos que no iban a ser estrictamente en los países afectados", recuerda Hoyo.

   Al mismo tiempo, se han sumado a las críticas por la lentitud de la reacción global y a la falta de recursos garantizados para adoptar medidas adecuadas de prevención en las fases iniciales de baja incidencia que podrían haber evitado la rápida expansión del brote. "Llevábamos meses alertando de que esta epidemia iba a ser diferente", destaca, seguro de que ha sido "crucial" el trabajo realizado internacionalmente para su control.

   "Hay que recordar que la epidemias no se acaban solas, los trabajadores internacionales hemos cumplido una labor muy importante en el terreno y de no haber habido esta labor estaríamos en una situación muy diferentes, en una situación extremadamente sería", afirma.

   Lamentablemente, recuerda, no fue hasta la 'europeización' del brote, con los primeros casos de infección fuera de las fronteras africanas, cuando las acciones se volcaron ante un miedo que dio paso al sensacionalismo ocultando el drama que vivían los países afectados. "En los países donde se origina la epidemia la supervivencia es directamente proporcional al estado de salud previo de los pacientes y a las posibilidades de recibir una atención sanitaria de calidad", advierte.

   El esfuerzo realizado por la comunidad internacional debe seguir al menos 4 meses más, y depende de dos ejes que son la financiación y los recursos humanos, con ello "se podrá trabajar allí para controlar el riesgo de todos"; y si algo se ha aprendido, señala Hoyo a Europa Press, es que "nunca más se dejará que las cosas lleguen al extremo que llegamos en noviembre y diciembre".

"RENOVAR EL COMPROMISO"

   Para mirar al futuro hay que cuantificar los daños. Inmersos en la atención clínica de emergencia desde el hospital y los centros de aislamiento que Médicos del Mundo gestionan en Sierra Leona, la organización hace balance basándose en su experiencia de más de diez años en el país y en su implicación en la lucha para contener el virus desde varios frentes.

   Así recuerda que Liberia, Guinea y Sierra Leona eran un terreno abonado para la expansión epidémica, que ahora les deja "un panorama que no puede ser más desolador"; estos tres países han sido los más afectados y donde se enfrentan a mayores retos para su reconstrucción en medio de una epidemia que ni siquiera ha terminado.

   "Una primera fase en estos países, y otros de al rededor en claro riesgo, es normalizar el sistema sanitario, pero es muy difícil hacer entender a la población sanitaria, que ha sido diezmada y cuenta con pocos medios( existe médico por cada 40.000 habitantes en Sierra Leona), que pueden tratar a pacientes con fiebre sin riesgo de perder la vida", recuerda.

   Además, explica que es urgente y necesario cuantificar las consecuencias sobre otras enfermedades y problemas crónicos existentes en los países afectados, y prepararse para dar una respuesta rápida y eficiente; además se necesita también un análisis y un esfuerzo de atención psicosocial especial.

   Para Hoyo, "las cosas de África no son exclusivamente de África. Las cosas de África nos afectan a todos, como se ha visto en esta epidemia". Esto debe llevar a urgente programar una respuesta adecuada y conjunta entre los países afectados y la comunidad internacional para que esta situación no se vuelva a repetir.

   En su opinión, "los objetivos de desarrollo sostenible, la lucha contra la desigualdad, el derecho a la salud de los pueblos y la cobertura sanitaria universal, no deberían ser una meta que posiblemente se consiga a duras penas, si no un compromiso obligatorio para la humanidad".

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