16 de marzo de 2009

Andalucía estudia instalar desfibriladores en zonas residenciales

Andalucía estudia instalar desfibriladores en zonas residenciales
EP/PARLAMENTO-AND

SEVILLA, 16 Mar. (EUROPA PRESS) -

La Consejería de Sanidad de la Junta de Andalucía está estudiando la posibilidad de ubicar columnas de desfibrilación semiautomática "en farmacias, núcleos residenciales o en una misma comunidad de vecinos", al objeto de "dar un paso más" que el que se llevó a cabo en 2001 con el decreto por el que se reguló el uso de estos dispositivos externos por personal no médico en la comunidad.

Asi lo anunció la consejera María Jesús Montero, quien presentó este lunes junto a la presidenta del Parlamento andaluz, Fuensanta Coves, el primer desfibrilador externo que se ubicará en la Cámara autonómica, avanzó que su Consejería está estudiando distintas fórmulas legales que supongan la "obligatoriedad" de que este tipos de desfibriladores externos semiautomáticos "se ubiquen en puntos conocidos por los ciudadanos para que puedan acudir a ellos en el caso en los presencien un desmayo o una parada cardíaca en la vía pública", justificó.

Así, entre las posibles ubicaciones la titular andaluza planteó que este tipo "de equipamiento obligatorio" podría instalarse en farmacias, "ya que cumplen el requisito de encontrarse muy próximas al ciudadano", en núcleos residenciales o en una misma comunidad de vecinos. "Se trataría de ubicar una columna del tipo por ejemplo al lado de un extintor de incendios", esbozó.

De igual modo, consideró lógica su ubicación "en aeropuertos, grandes superficies comerciales, grandes supermercados y lugares públicos de la Junta de Andalucía y de las corporaciones locales".

"Con ello pretendemos incrementar la accesibilidad de todos los ciudadanos a este tipo de material, ya que pensamos que el nicho de mejora en este campo de la atención se encuentra precisamente en que una persona normal sepa manejar un desfibrilador, que lo tenga cerca y que comience a realizar las maniobras de resucitación cardiopulmonar mientras llegan los equipos de emergencias", agregó.

Por su parte, el director del Plan Andaluz de Urgencias y Emergencias (PAUE), Francisco Murillo, destacó la proliferación de estos dispositivos en otros organismos "como ayuntamientos, en sedes de la Policía Local, en la Catedral de Sevilla o en Los Reales Alcázares".

De igual modo, valoró que en la Ecuación Secundaria Obligatoria (ESO) "ya se imparten este tipo de cursos dirigidos a los profesores que, a su vez, se lo imparten luego a los alumnos".

De otro lado, la presidenta del Parlamento andaluz, Fuensanta Coves, valoró que la Cámara se haya convertido en un espacio cardioprotegido, máxime en un organismo en el que a diario pasan más de 500 personas.

De hecho, de forma previa a esta calificación de espacio cardioprotegido, debe realizarse un análisis de las instalaciones para determinar los flujos de personal. Además, los desfibriladores tienen que estar situados de forma que se posibilite que, al menos al 75 por ciento de los potenciales usuarios, se les pueda aplicar la desfibrilación en un tiempo máximo de tres minutos. Asimismo, debe realizarse un plan de formación que incluya cursos homologados en soporte vital básico y empleo del uso de desfibriladores.

Igualmente, el espacio debe contar con la señalización de la situación de los dispositivos que deberán disponer de forma visible de las instrucciones de utilización y establecer un sistema de comunicación que permita alertar de forma inmediata a los servicios de emergencias (061), así como la existencia de un adecuado plan de mantenimiento.

CASUÍSTICA

Según la comunidad médica, casi el 80 por ciento de los eventos de muerte súbita cardíaca acontecen fuera del entorno hospitalario, si bien muchas de estas muertes pueden evitarse con políticas preventivas adecuadas.

En la gran mayoría de los casos las personas que padecen un episodio de fibrilación ventricular fallecen por ausencia o fracaso de las maniobras de soporte vital básico (24.500 en España cada año) y la experiencia científica ha demostrado que el único tratamiento eficaz contra la fibrilación ventricular es la desfibrilación eléctrica.

Por ello, esta terapia ha de ser lo más rápida posible para ser eficaz. De hecho, se estima que su eficacia, medida en términos de supervivencia, disminuye aproximadamente un 10 por ciento con cada minuto de demora en la desfibrilación. Así, la mayoría de los expertos y las sociedades científicas recomiendan aplicar este tratamiento en los tres primeros minutos para tener opciones razonables de supervivencia sin secuelas.

El desarrollo de sistemas de desfibrilación semiautomática de acceso público constituye, por tanto, la opción idónea para permitir el tratamiento efectivo de la muerte súbita debida a taquiarritmias ventriculares en un tiempo adecuado.