Analizan los riesgos del reemplazo valvular aórtico transcratéter en pacientes renales

Operación, quirófano
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Actualizado: jueves, 19 octubre 2017 7:38

   MADRID, 19 Oct. (EUROPA PRESS) -

   La tasa de pacientes con enfermedad renal crónica sometida a un procedimiento cardiaco llamado reemplazo valvular aórtico transcatéter (TAVR, por sus siglas en inglés) que eventualmente necesita iniciar la diálisis es relativamente baja, sugiere un nuevo estudio publicado en 'JACC: Cardiovascular Interventions'.

   Los hallazgos ayudarán a los médicos y pacientes con enfermedad renal crónica a tomar decisiones más informadas sobre si los pacientes son buenos candidatos para el TAVR, dice el investigador principal James W. Hansen, médico intervencionista de cardiología estructural en el 'Lahey Hospital and Medical Center', en Burlington, Massachusetts, Estados Unidos. "Algunos pacientes están convencidos de que no quieren ir a diálisis y ahora los médicos estarán en mejores condiciones de responder a la pregunta sobre su riesgo de diálisis si se someten a reemplazo de válvula", añade.

   Para los pacientes que anteriormente no se han considerado buenos candidatos para TAVR debido a su enfermedad renal subyacente, los nuevos hallazgos pueden permitir que los médicos sean más agresivos con su cuidado. "Los riñones son a menudo un marcador de la salud general de un paciente", señala Hansen.

   "La enfermedad renal crónica es un factor de riesgo para las enfermedades del corazón y el desarrollo de la enfermedad renal crónica es a menudo secundaria a muchas otras enfermedades que están relacionadas con enfermedades del corazón, como la hipertensión arterial y la diabetes mal controlada. Muchos de estos pacientes tienen estenosis aórtica, que requiere un reemplazo de válvula", explica

   El TAVR es un procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo que repara la válvula aórtica sin quitar la válvula dañada. En su lugar, se utiliza un catéter para suministrar una válvula de reemplazo al sitio de la válvula vieja donde la nueva válvula comienza a regular el flujo sanguíneo. Generalmente, se reserva para los pacientes cuya mala salud hace que un reemplazo valvular a corazón abierto sea demasiado arriesgado.

   El estudio, utilizando datos del Registro TVT de la Sociedad de Cirujanos Torácicos/el Colegio Americano de Cardiología, incluyó a 44.778 pacientes que se sometieron a TAVR de noviembre de 2011 a septiembre de 2015. Los pacientes se organizaron en grupos de acuerdo a la etapa de la enfermedad renal crónica; las etapas combinadas 1 y 2 (la menos severa) sirvieron como grupo de control. Las etapas de la enfermedad renal se miden por la cantidad de sangre que puede filtrarse por el riñón en un periodo de tiempo dado. Ninguno de los pacientes estaba en diálisis al inicio del estudio.

BAJA TASA DE DIÁLISIS EN PACIENTES EN ESTADIO 3

   Los científicos encontraron que entre los pacientes con enfermedad renal crónica en estadio 3, el 2,2 por ciento había iniciado diálisis a los 30 días de la cirugía y el 3,5 por ciento había iniciado la diálisis un año después de la cirugía. En contraste, entre los pacientes con enfermedad renal crónica en estadios 1 y 2, el 0,7 por ciento había iniciado la diálisis después de 30 días y el 1,2 por ciento inició la diálisis tras un año. Los pacientes en etapa 3 representaron el 43 por ciento de la cohorte.

   "Mientras que los pacientes con enfermedad renal crónica más severa tienen una tasa más alta de muerte y diálisis a los 30 días y un año, nos alienta que la tasa absoluta de nueva diálisis sea relativamente baja en pacientes en estadio 3", apunta Hansen, señalando que hasta ahora, no ha habido datos completos sobre el riesgo de diálisis para pacientes renales crónicos sometidos a TAVR. "Aunque no tenemos manera de predecir el resultado de cualquier individuo, podemos decir a los pacientes que de una cohorte de pacientes similar a la suya, ésta es la probabilidad de lo que puede suceder", señala.

   Los pacientes con enfermedad renal en estadio 4 o 5 presentan un mayor riesgo de diálisis a un mes y un año en comparación con los pacientes en estadio 3. El estudio encontró que un tercio de los pacientes de la etapa 4 fallecieron dentro de un año de TAVR, con alrededor de un sexto que requirió diálisis. En los pacientes de estadio 5, más de un tercio de los pacientes necesitaban diálisis en 30 días, y casi dos tercios la requerían al año.