5 de febrero de 2019

Acompañar, pero respetar: el papel de los familiares y amigos en un diagnóstico de cáncer

Acompañar, pero respetar: el papel de los familiares y amigos en un diagnóstico de cáncer
PIXABAY - ARCHIVO

MADRID, 5 Feb. (EUROPA PRESS) -

La creación de una red de ayuda alrededor del paciente de cáncer por parte de familiares y amistades, con una buena comunicación, es lo "ideal", ha señalado la psicooncóloga de IMQ AMSA, Miren Barrutia.

Aunque Barrutia ha admitido que "en la práctica es difícil de conseguir", sí ha puesto énfasis en que debe hablarse de "las distintas necesidades que aparecen durante el proceso porque todos los pacientes con cáncer no necesitan el mismo tipo de ayuda, ni la necesitan en el mismo momento del proceso".

La labor principal de los familiares y el entorno de una persona con cáncer es acompañarla durante todo el proceso, a juicio de la experta, pero "respetando en todo momento tanto el ritmo como los deseos de la persona, que es la protagonista".

"Transmitir a la persona afectada que estamos ahí, que deseamos ayudar, y que nos gustaría saber cómo hacerlo es fundamental. Y esto lo podemos hacer desde tres ámbitos principalmente: apoyo emocional, apoyo logístico y apoyo social", ha indicado Barrutia.

Sin embargo, en el momento del diagnóstico "no siempre es fácil nombrar la palabra cáncer y hablar de emociones", según la experta, que ha recomendado "hablar de otras necesidades que van emergiendo según avanza el proceso y ciertas limitaciones que conllevan los tratamientos, a veces tan invasivos".

Si se cuenta con el paciente de cáncer de forma proactiva, la persona puede tomar decisiones y delegar las tareas en sus familiares y liberar así al paciente, que puede "centrarse en su procso, u otras cosas fuera del proceso que quiera o deba priorizar", según la psicooncóloga.

"Es importante respetar que, cuando nos diagnostican una enfermedad que puede alterar en gran medida nuestro día a día, como es el cáncer, de alguna forma queremos y necesitamos seguir sintiendo que podemos hacer las cosas por nosotros mismos y que podemos seguir estando al mando de nuestra propia vida", ha apuntado Barrutia.

DESCENTRALIZAR LA ENFERMEDAD

En este contexto, la experta ha hecho hincapié en que familiares y amigos descentralicen el cáncer de la vida del paciente porque "es muy sencillo que el cáncer y todo lo que le rodea se convierta en el centro de la vida de las personas con cáncer, y al suceder esto parece que el resto de cosas perdieran su sitio y su valor".

"El resto de cosas, como reírme un rato con las amigas, ir a un concierto con mi hermana, ir a ver el partido de un sobrino, o un masaje y unas caricias con mi pareja. Todas esas cosas que también pueden y deben tener su lugar, son las que realmente nos van a ayudar a afrontar el diagnóstico y el proceso, y son las que nos van a ayudar a superarlo", ha explicado la psicooncóloga.

Además, percibir las relaciones sociales que un paciente tiene y las actividades que hace como valiosas aumenta su autoestima y les hace sentir más fuertes. Ambas favorecen una sensación de control "ante las amenazas que la vida nos plantea. Y el cáncer no deja de ser una amenaza más en nuestra vida", según Barrutia.

NO PERDER DE VISTA A LOS QUE AYUDAN

Por otra parte, la experta ha destacado que el impacto que acompaña al cáncer alcanza "inevitablemente" a su entorno. "Pone a prueba las relaciones de pareja, familiares o de amistad. En muchos casos salen reforzaos y, en otros, acaban incluso por romperse".

Los familiares "tienen que adaptarse a los horarios que la enfermedad marca, hay infinidad de cambios en el hogar, hacerse cargo de tareas que no hacían hasta ahora o no saben si acercarse a su pareja o si por el contrario deben mantenerse a distancia", ha subrayado Barrutia, que ha añadido "el miedo a sufrir y ver sufrir, la incertidumbre, el sentimiento de impotencia o culpa por no estra enfermo y la ira o la tristeza".

El hecho de sentir que "tienen que estar ahí sin mostrar sus emociones y ofreciendo su mejor cara o negar las propias emociones" dificulta un camino "largo, agotador y del que no conocen el desenlace", ha confirmado la psicooncóloga, que ha indicado que los que acompañan a los pacientes en la enfermedad también necesitan apoyo y orientación.

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