25 de julio de 2006

Los riesgos de intoxicación alimenticia se multiplican por cuatro en verano y la mayoría se deben al consumidor

Los riesgos de intoxicación alimenticia se multiplican por cuatro en verano y la mayoría se deben al consumidor

MADRID, 25 Jul. (EUROPA PRESS) -

Los riesgos de intoxicación alimenticia se multiplican por cuatro en verano, ya que las bacterias crecen a mayor velocidad (siendo las causantes del 80-85% de dichas intoxicaciones) y la mayoría se deben al "incorrecto comportamiento" del consumidor, según advirtió hoy la Sociedad Española de Medicina General (SEMG).

La doctora Guadalupe Blay, del grupo de trabajo de Nutrición de la SEMG, afirmó que "tres de cada cuatro intoxicaciones se deben a un incorrecto comportamiento del consumidor, al no refrigerar adecuadamente los alimentos (25% de las veces), al preparar los alimentos con demasiada antelación (13%), al no cumplir con una buena higiene en la manipulación (13%), al ser una manipulación inadecuada (8%) o debido a una contaminación cruzada (resto)", según un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).

En concreto, se estima que las bacterias causan del 80 al 85% de las intoxicaciones alimenticias y la mitad de las veces se trata de estafilococos, que se encuentra en alimentos ricos en proteínas (jamón york, huevos y sus derivados). En el caso de las infecciones por alimentos (intoxicación por virus), las fuentes públicas y las piscinas con falta de higiene representan el principal peligro, según el doctor Leopoldo Garrido, miembro del grupo de Nutrición de la Sociedad Española de Medicina General (SEMG).

Asimismo, los expertos recomiendan prevención con "el estado de la carne, la fruta sin pelar, las verduras crudas, el marisco, los helados artesanos y el agua insalubre", sobre todo si se viaja a países en vías de desarrollo.

En este sentido y para evitar al máximo este tipo de intoxicaciones, la SEMG aconseja mantener una higiene personal estricta, especialmente si se están manipulando alimentos; refrigerar rápidamente los alimentos tras su compra o preparación si no se van a consumir inmediatamente; hervir el agua fuera de casa si no está embotellada; recordar que el hielo suele elaborarse a partir de agua no embotellada; separar los alimentos para evitar la contaminación de unos a otros en caso de que ésta exista.

En concreto, para evitar la salmonelosis, los expertos recordaron que la salmonera no se encuentra en el interior de los huevos, sino en los restos de excrementos que las gallinas dejan en las cáscaras de los mismos. Por ello, es conveniente sólo ingerir huevos sin fisuras en la cáscara; respetar la fecha de consumo preferente impresa en el envase del producto; no lavar nunca los huevos, porque puede ayudar a que la salmonela pase al interior; no romper la cáscara en el borde de los recipientes ni separar las claras de las yemas ayudándose de la cáscara.