28 de enero de 2019

El riesgo de desempleo es tres veces mayor para los pacientes con espondiloartritis axial

El riesgo de desempleo es tres veces mayor para los pacientes con espondiloartritis axial
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MADRID, 28 Ene. (EUROPA PRESS) -

El riesgo de desempleo es tres veces mayor para los pacientes con espondiloartritis axial, poco más de un 50 por ciento tiene trabajo actualmente, mientras un elevado porcentaje de ellos sufren problemas de absentismo (53,3%), y más del 86 por ciento de los que están desempleados admite dificultades para acceder a un empleo por su enfermedad.

Estas son las principales conclusiones del informe 'Atlas de Espondiloatritis Axial en España 2017' promovido desde la Coordinadora Española de Asociaciones de Espondiloartritis (CEADE), y realizado por el Grupo Health & Territory Research (HTR) de la Universidad de Sevilla y el Instituto Max Weber, con la colaboración de la Sociedad Española de Reumatología (SER - Grupo GRESSER-) y de Novartis.

La espondiloatritis axial (EspA-ax) es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta a diversas zonas corporales, produciendo un daño estructural en la columna vertebral irreversible y siendo responsable de un gran dolor, fatiga crónica y discapacidad en aquellos que la padecen. Se trata de una enfermedad discapacitante, que produce altas tasas de incapacidad permanente y por la que una gran mayoría de los pacientes sufre dificultades para acceder a un puesto de trabajo o permanecer en él.

Del total de pacientes encuestados, un 13,9 por ciento estaba desempleado, un 10,5 por ciento estaba jubilado, un 9,3 por ciento de baja permanente, un 7,3 por ciento de baja laboral temporal, un 4,4 por ciento dedicado a labores del hogar, un 1,6 por ciento prejubilado y un 1,4 por ciento estudiando.

La mayoría de los trabajadores (49,2%) desempeña una ocupación de nivel medio en la Administración, el sector de la restauración, la seguridad o el comercio, o como personal cualificado de agricultura, pesca, industria y construcción; el 39,8% pertenece a una ocupación de alto nivel, en dirección y gerencia, en profesiones asociadas a título universitario, técnicos y profesionales de apoyo; y el 11% son instaladores u operadores de maquinaria y personal no cualificado.

Por otro lado, en estos pacientes se observa un alto absentismo laboral, oscilando el número de días de trabajo perdidos entre los 8 y los 46, de media, lo que supone una tasa de absentismo de tres veces superior a la de la población general en España. Así, más de la mitad de los pacientes trabajadores (53,3%) manifestaron haber tenido algún tipo de absentismo laboral en los últimos 12 meses a consecuencia de la enfermedad.

El 12,4 por ciento solicitó días de permiso o excedencia, el 35,2 por ciento estuvo de baja una media de 29,4 días y el 13,1 por ciento tuvo que reducir su jornada laboral 15,9 horas a la semana durante 10,3 días, de media. Además, el 61,5 por ciento faltó al trabajo en alguna ocasión el tiempo justo para acudir a una consulta médica, al 59,6 por ciento le costó cumplir con su horario laboral, el 21,1 por ciento declaró que su vida profesional se había visto resentida, el 16,5 por ciento tuvo que cambiar su turno de trabajo y el 9,2 por ciento tuvo que cambiar de puesto de trabajo.

BAJA POR ENFERMEDAD

De los pacientes que se encontraban de baja laboral temporal en el momento de la encuesta, el 87,8 por ciento manifestó que esta se relacionaba con la EspA-ax. La media de meses de baja laboral temporal se situó en 7 meses. De los que indicaron estar de baja laboral permanente o en prejubilación, el 87,3 por ciento aseguró que su situación era consecuencia de la enfermedad. El 30,8 por ciento recibía una prestación por incapacidad permanente parcial (revisable o no), mientras que un 44,2 por ciento tenía una prestación por incapacidad permanente absoluta.

Entre los pacientes que se encontraban en situación de desempleo en el momento de la encuesta, el 61,3 por ciento declaró que tuvo que dejar de trabajar o que perdió su empleo a causa de la EspA-ax. Asimismo, de aquellos con empleo, el 31,9% declaró que la elección de su profesión estuvo condicionada de alguna manera por su enfermedad.