16 de octubre de 2008

Un procedimiento pionero de Clínica Universitaria de Navarra evita con braquiterapia que la vena cava vuelva a ocluirse

PAMPLONA, 16 Oct. (EUROPA PRESS) -

Un equipo de especialistas de la Clínica Universitaria de Navarra ha aplicado braquiterapia de manera pionera en una sección obstruida de la vena cava para evitar que vuelva a ocluirse (restenosis).

La braquiterapia es una técnica de radioterapia utilizada esencialmente para evitar la multiplicación celular de forma local y ofrece la ventaja de que los isótopos radiactivos se administran muy próximos a la zona de interés, permitiendo aplicar dosis más altas con menor daño del tejido sano.

La utilización de este tipo de radioterapia local en el interior de la vena cava es una técnica que ha sido practicada en el mundo en muy pocas ocasiones, según informó la CUN en un comunicado.

La intervención se realizó en un paciente de 49 años que presentaba una oclusión de la vena cava inferior retrohepática que le había causado hipertensión venosa grave de la parte inferior del cuerpo. Durante el examen del paciente, los facultativos observaron la existencia de una oclusión en la llegada de la vena cava inferior hacia el corazón que complicaba el retorno sanguíneo en esta región anatómica.

Conocido el diagnóstico, un equipo de la Clínica Universitaria liderado por el director del departamento de Cirugía Vascular, el doctor Gaudencio Espinosa, y por el director de Oncología Radioterápica, el doctor Rafael Martínez Monge, intervino al paciente.

El procedimiento, practicado en el quirófano de cirugía endovascular, comenzó con la realización de una angioplastia, técnica consistente en la dilatación del vaso mediante la introducción de un balón por medio de un catéter. El cateterismo se abordó desde la ingle.

Una vez que el catéter alcanzó la zona ocluida se procedió a inflar el balón con el fin de dilatar el vaso. Para localizar la región afectada y controlar el recorrido del catéter se utiliza un sofisticado equipo de radiología vascular, consistente en una fuente pulsada de rayos X, que permite observar el interior de los vasos del paciente de forma constante y en tiempo real.

El cirujano procedió entonces a implantar el stent (dispositivo cilíndrico de malla metálica) para mantener abierta la luz (espacio interno) de la vena. En la misma intervención el especialista en Oncología Radioterápica introdujo, a través del catéter, los isótopos radiactivos en la zona que había estado ocluida. El tratamiento con braquiterapia endovascular se realizó con una fuente de Iridio-192 (isótopo radiactivo) de alta tasa de dosis.

TRATAMIENTO CONVENCIONAL

Hasta la fecha, el tratamiento indicado para los pacientes que presentaban este tipo de afecciones consistía en implantar, mediante cateterismo, un stent para abrir el vaso. Sin embargo, según explica el doctor Espinosa, "aunque el stent tiene el objetivo de abrir la oclusión, era necesario llevar un seguimiento frecuente del paciente para comprobar que no se produjera una restenosis, algo que en algunos casos puede ocurrir a los 6 u 8 meses".

Con la irradiación de la zona afectada en el interior del vaso se evita que las células fibróticas de la pared donde se localizaba la oclusión vuelvan a reproducirse y ramificarse sobre la malla del 'stent'. Se impide, por tanto, que vuelva a ocluirse la zona. "La braquiterapia consigue desestructurar esas células evitando su multiplicación", apunta el facultativo.

El procedimiento se practicó con anestesia local y el paciente sedado y precisó un ingreso de 24 horas. Sin embargo, esta técnica que aplica la Clínica Universitaria de Navarra, podría, incluso, llegar a realizarse de forma ambulatoria, concluye el especialista.