6 de noviembre de 2012

El primer estudio de terapia génica en la glándula salival humana se muestra prometedor

MADRID, 6 Nov. (EUROPA PRESS) -

La terapia génica puede realizarse con seguridad en la glándula salival humana, según científicos del Instituto Nacional de Investigación Dental y Craneofacial (NIDCR) estadounidense. La investigación, publicada en 'Proceedings of the National Academy of Sciences', muestra que el gen transferido, Aquaporin-1, tiene un gran potencial para ayudar a los sobrevivientes de cáncer de cabeza y cuello que tienen la enfermedad de la boca seca crónica.

El gen Acuaporina-1 codifica una proteína que forma naturalmente un tipo de poro para los canales de agua en las membranas de las células con el fin de ayudar a mover el líquido, tal y como ocurre cuando las células de las glándulas salivales secretan saliva en la boca.

Según el autor principal de estudio, el doctor Bruce Baum, cuyo interés en este asunto se remonta a principios de 1980, muchas personas con cáncer de cabeza y cuello a las que se les somete a radioterapia para reducir el tamaño de sus tumores terminan sobreviviendo con sus glándulas salivales dañadas por el tratamiento, comprometiendo su capacidad para secretar saliva en la boca, lo que "disminuye su calidad de vida y les lleva a problemas crónicos orales", como dificultad para tragar, inflamación, infección, mal aliento y dolor.

Los científicos pusieron a 11 supervivientes de cáncer de cabeza y cuello una inyección de una sola dosis del gen Aquaporin-1, directamente en una de las dos glándulas parótidas salivales, la mayor de ellas. Los resultados mostraron que cinco participantes habían aumentado los niveles de secreción de saliva, así como un sentido renovado de la humedad y la lubricación en la boca en los primeros 42 días del estudio.

De los seis que no se beneficiaron de la terapia génica, ninguno tuvo efectos secundarios graves. "El futuro de las aplicaciones de la terapia génica en la glándula salival es brillante", afirmó este científico, retirado de la Clínica NIDCR, que pasó los últimos 21 años trabajando en la búsqueda de una terapia génica para las glándulas salivales.