19 de abril de 2006

El 5% de la población española sufre algún trastorno de la voz

PAMPLONA, 19 Abr. (EUROPA PRESS) -

"El 5% de la población española sufre algún trastorno de la voz que requiere la intervención de un especialista, en este caso un otorrinolaringólogo". Así lo asegura el doctor Secundino Fernández, especialista del servicio de Otorrinolaringología de la Clínica Universitaria de Navarra, con motivo del Día Mundial de la Voz, que se celebra esta semana en España, organizado por la Federación Internacional de Sociedades de Otorrinolaringología.

La franja de edad en la que son más frecuentes los trastornos de la voz se sitúa entre los 25 y 45 años y son ligeramente superiores en las mujeres respecto a los hombres. Los profesores de colegio son los profesionales más afectados por las disfonías, con una prevalencia en este colectivo de aproximadamente un 22,5%, siendo ésta la causa más frecuente de baja laboral.

Sin embargo, las estadísticas destacan el hecho de que el 40-60% de los niños padecen trastornos de la voz, preferentemente entre los 6 y 8 años y en la época de la pubertad y más en niños que en niñas.

En el niño, como en adulto, puede ser ocasionado por una alteración anatómica de la laringe o por una disfunción entre los diferentes órganos fonatorios. En ellos la patología más frecuente (50 a 80%) son los nódulos.

CAUSAS Y TIPOS DE DISFONÍAS

Según el especialista, "la voz tiene unas posibilidades limitadas de uso que dependen de cómo se sepa utilizar y de la capacidad de cada persona para el habla". "En la mayoría de los casos -añade- la causa de la disfonía es el mal uso y abuso vocal, es decir, el esfuerzo vocal".

Cantantes y actores educan la voz durante su formación para afrontar el esfuerzo de voz que les exige su profesión. Para ellos la capacidad de resistencia al habla la sitúan los expertos en un término medio de dos horas diarias, mientras que para el resto de la población el margen se amplía hasta las cuatro horas. Por encima de ese tiempo hace falta tener una técnica depurada para no lesionar la voz.

El término disfonía es el utilizado de forma genérica para definir un trastorno de la voz. "Las disfonías más frecuentes son las de tipo funcional. En estos casos no se identifica ninguna lesión anatómica en los órganos fonatorios, sino que se deben al abuso y mal uso vocal: hablar excesivamente y con una intensidad o tono superior al normal, gritar, carraspear y toser frecuentemente, cantar con una técnica inadecuada o inhalar polvo, humo de tabaco y gases irritantes, además de beber alcohol", afirma Fernández. Este tipo de disfonías adquieren, en muchas ocasiones, la catalogación de enfermedad profesional (profesores, cantantes, locutores, etc.).

Por el contrario, las disfonías orgánicas conllevan la existencia de una lesión en los órganos fonatorios, siendo las más frecuentes los nódulos y los pólipos. "De hecho -comenta el especialista de la Clínica Universitaria de Navarra- la patología benigna más diagnosticada en relación a las cuerdas vocales es la presencia de nódulos (17-24% de los casos), que se producen de forma habitual entre la segunda y quinta décadas de la vida y de forma predominante en las mujeres. En los varones, sin embargo, es más frecuente la existencia de pólipos, en una proporción de cuatro a uno con respecto a las mujeres y se producen generalmente entre los treinta y los sesenta años".

No obstante, las disfonías también pueden ser de origen traumático (provocadas por un accidente de tráfico, golpe con objeto punzante, tubos nasogástricos permanentes, intubación endotraqueal, etc), audiógeno (ocasionadas por un déficit auditivo) e incluso psicógenas (producidas por trastornos psicológicos, tales como neurosis, respuesta inadecuada al miedo, comportamientos hipocondríacos, etc).

TRATAMIENTO DE LAS DISFONÍAS

"Cualquier persona con trastornos de la voz -explica el doctor Fernández- debe acudir al otorrinolaringólogo cuando la alteración se prolongue durante más de 15 días o cuando se repita con frecuencia.

El otorrinolaringólogo es el especialista capacitado para establecer el diagnóstico y tratamiento adecuados. Además, aquellas personas paras las que la voz es una herramienta básica de trabajo, como es el caso de cantantes, actores o locutores, deben realizar una revisión al menos una vez al año", expone.

El tratamiento de las disfonías se asienta sobre tres pilares fundamentales: la medicación, la rehabilitación y la cirugía. También se deben considerar las medidas preventivas. "El orden en que se tienen que establecer ha de determinarlo el otorrinolaringólogo. No obstante, conviene señalar la importancia que tiene el trabajar en equipos multidisciplinares en los que el especialista coordina el tratamiento con logopedas, profesores de canto y dicción, e incluso psicólogos", dice.

En muchas ocasiones basta con la rehabilitación para resolver una disfonía, corrigiendo los malos hábitos de emisión vocal mediante técnicas de relajación laríngea, de coordinación fonorrespiratoria y de emisión de voz utilizando todos los recursos fonatorios de los pacientes, en especial el aire de los pulmones, que es la base energética para la emisión de voz.

"Este es el caso de los nódulos de formación reciente -añade el especialista de la Clínica Universitaria de Navarra- no así de los que se han formado antiguamente, que requieren microcirugía laríngea antes de iniciar la rehabilitación para evitar que reaparezcan. Esta cirugía, aplicada tanto a nódulos como pólipos y edemas apenas ocasiona complicaciones y tiene unas expectativas de éxito cercanas al 98%. También es muy eficaz la cirugía en lesiones del espesor de las cuerdas vocales y las malformaciones congénitas".

Sin embargo, la cirugía laríngea muy pocas veces es necesaria en población infantil. En general, los niños que presentan disfonías es porque hablan muy alto. Tratan de imponerse a los demás aumentando el volumen de voz. No obstante, estos problemas suelen desaparecer cuando en la pubertad hacen la muda vocal y la laringe crece. Aun así, se les puede ayudar mediante normas de higiene vocal.

AVANCES

En los últimos años, afirma Fernández, "ha habido un aumento muy importante de los recursos diagnósticos y terapéuticos en la patología de la voz". "Actualmente se conoce mejor la microanatomía de las cuerdas vocales y la fisiopatología de la vibración de las mismas, lo que permite hacer mejores diagnósticos e indicar mejor el tratamiento. Los tratamientos, especialmente los quirúrgicos, se realizan de forma que respetan más el mecanismo de producción vocal, con lo que hay resultados mejores y menos complicaciones", expone.

"Desde la perspectiva del diagnóstico las posibilidades que ofrecen los actuales estroboscopios y equipos de análisis vocal son magníficas. El estroboscopio nos permite ver el movimiento de vibración de las cuerdas vocales a cámara lenta. Los más actuales, que facilitan una mejor iluminación y la digitalización de la señal, proporcionan unas imágenes de excelente calidad que ayudan mucho al diagnóstico".

Por otra parte, añade, la incorporación de la tecnología informática ha sido fundamental en el desarrollo del análisis vocal, pues permiten, después de grabar y digitalizar la voz del paciente, medir con gran precisión posibles irregularidades en la vibración de las cuerdas vocales y la presencia de ruido (aire que se escapa entre las cuerdas). Desde hace ya varios años existen las denominados laboratorios de voz, donde se miden y analizan las características acústicas y aerodinámicas de la voz y de sus trastornos.

Estas mediciones pueden cuantificar el grado de lesión de la voz y valorar de forma objetiva y automática la mejoría o el empeoramiento de la voz, concluye el especialista.