9 de agosto de 2006

Los pirómanos son enfermos mentales que ignoran las consecuencias de sus actos, según los expertos

MADRID, 9 Ago. (EUROPA PRESS) -

El psicólogo del centro Quality Enrique García Huete explicó hoy que la piromanía es una "enfermedad mental" y que a los que sufren esta patología les "da igual" que con sus actos provoquen "pérdidas humanas, materiales o incluso desequilibrios ecológicos", porque "simplemente sienten satisfacción por una necesidad que han tenido y no se les ha dado".

En declaraciones a Europa Press, el experto aseguró que cuando estas personas provocan el fuego llegan a sentirse "muy bien" y que pasan por dos fases."Antes de cometer el delito están muy activados y se les dispara la adrenalina", apuntó. Sin embargo, una vez provocado el incendio, "el propio fuego les castiga, les tiene atrapados y atraídos y resuelven toda la tensión acumulada". Es después de este momento cuando, según García Huete, se presentan las sensaciones de "bienestar, agrado y gratificación".

Señaló que cuando los pirómanos provocan los incendios, lo hacen de forma "deliberada", y como tal, "no podemos pensar que están locos en el sentido de que tengan alucinaciones, delirios o que crean que alguien les ha mandado hacer eso", señaló.

Según los datos de los expertos, puede haber pirómanos de todas las edades, pero se concentran en la adolescencia. De hecho, indicó que en EEUU, "el 40 por ciento de las detenciones por piromanía son menores de 18 años". En la infancia, sin embargo, los accidentes con el fuego se provocan "por curiosidad".

VOLUNTAD DE CAMBIO

El psicólogo insistió en que lo primero que se hace cuando se trata a este tipo de enfermos mentales es la reclusión. "Esta persona es peligrosa y puede volver a repetirlo", ya que cuando cometen incendios, "lo suelen hacer más de una vez", añadió.

Una vez metidos en el tratamiento, el experto explicó que parten de la "voluntad de cambio" del pirómano, por lo que que es fundamental que éste perciba que "tiene un problema" y "que quiera cambiarlo". Sin embargo, alertó de que en ocasiones, estos tratamientos son "falsos" porque los pacientes aceptan la terapia "para evitarse la justicia" y luego, "no dan resultados".

Asimismo, añadió que es fundamental tratar los mecanismos de "control de impulsos y ansiedad" y reducir los elementos que pueden resultar gratificantes para el paciente, "como las imágenes de fuego en los medios de comunicación".

En cuanto a medidas de prevención, aseguró que es "muy difícil" que las campañas institucionales funcionen una vez aparece el cuadro del trastorno mental. No obstante, apuntó que se puede "contracondicionar" a los individuos, "creándoles valores positivos en el entorno" y educándoles desde el principio "bajo la premisa de que el contacto con el fuego puede producir accidentes".