6 de febrero de 2014

Los pediatras consideran una "vergüenza" que en España los jóvenes comiencen antes a beber y no se tomen medidas

Los pediatras consideran una "vergüenza" que en España los jóvenes comiencen antes a beber y no se tomen medidas
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MADRID, 6 Feb. (EUROPA PRESS) -

El consumo de alcohol entre los jóvenes continúa aumentando en España y cada vez se comienza a beber a edades más tempranas, de ahí que desde la Asociación Española de Pediatría en Atención Primaria (AEPap) se considere una "vergüenza" que el consumo "vaya a más" y desde las autoridades sanitarias no se tomen medidas para evitarlo.

Así lo ha lamentado la pediatra Concha Sánchez Pina, coordinadora del 11 curso de actualización en Pediatría organizado por esta sociedad científica en Madrid, que ha recordado que se trata de "la sustancia psicoactiva más consumida de todas" y cuya edad de inicio del consumo se sitúa ya entre los 13 y 14 años.

"Es una edad muy temprana, y con 12 años se estima que uno de cada cinco escolares ya ha experimentado con el alcohol", lamenta esta experta.

Los pediatras han mostrados su preocupación porque también está aumentando entre los jóvenes el botellón, ya que lo practican uno de cada tres jóvenes, y el consumo intensivo durante los fines de semana, ya que dos de cada tres de los que beben dicen haberse emborrachado.

De hecho, ha destacado que ahora "está de moda" entre los jóvenes una práctica llamada como 'binge drinking', que consiste en beber más de cinco copas "a toda velocidad" en dos horas, "para que los efectos del alcohol sean máximos".

Asimismo, también ha alertado de otras formas "más anecdóticas" pero que también están en conocimiento de los jóvenes, como el 'eyeballing', echar gotas de alcohol por los ojos; el 'tampax on the rock' o el 'tampvodka', que consiste en introducir por la vagina o el ano un tampón mojado en alcohol; o el 'oxy shot', que es tomar alcohol con oxígeno, a través de los inhaladores que utilizan los pacientes con asma.

Por todo ello, considera necesario poner en marcha programas preventivos y de asesoramiento a las familias, a nivel escolar y comunitario, para ofrecer una "educación en valores" y alertar de los riesgos de dicho consumo.

"Los padres de adolescentes deben estar pendientes de los niños y ver cómo vuelven a casa, cerrar los ojos no tiene sentido. Hay que escucharles, hablar con ellos, estar pendientes de sus problemas y explicarles el problema que puede causar este consumo en el futuro, porque puede generar alteraciones cerebrales o del hígado", aconseja esta experta.