17 de septiembre de 2014

Partes del genoma sin función conocida pueden tener un papel en la formación de proteínas

BARCELONA, 17 Sep. (EUROPA PRESS) -

Investigadores del Institut Hospital del Mar d'Investigacions Mèdiques (IMIM) y de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) han publicado un estudio que pone en evidencia que el ARN llamado no codificante (IncRNA) tiene un papel relevante en la evolución de nuevas proteínas que podrían tener importantes funciones celulares todavía por descubrir.

Según el estudio, publicado en 'eLife', los ribosomas fabrican proteínas a partir de las instrucciones que hay en la molécula del ARN; sin embargo, solo un 2% del genoma humano es ARN que tiene información para la síntesis de proteínas.

Otras partes del genoma que se transcriben podrían ser solo "ruido evolutivo", partes del ADN que se copian al azar a ARN pero sin una función biológica concreta, y ahora una nueva técnica de secuenciación ha revelado que muchos de esos transcritos (IncRNA) también podrían traducirse en proteínas, lo que está generando un intenso debate.

La coordinadora del grupo de investigación en Genoma Evolutivo del IMIM, Mar Albà, ha asegurado que de las seis especies estudiadas --humanos, ratones, peces, moscas, levadura y una planta-- muchos de los IncRNA estaban asociados con los ribosomas y "parecían estar preparados para la traducción del ARN en proteínas, lo que sugiere que pueden actuar como repositorio para la síntesis de nuevas proteínas".

El estudio encontró casi 2.500 IncRNA todavía no estudiados, aparte de los identificados previamente, y ha constatado que muy pocos IncRNA se encuentran en más de una especie, lo que sugiere que han evolucionado recientemente.

Esta hipótesis se ve corroborada por el hecho de que las propiedades de las moléculas IncRNA muestran muchas similitudes con propiedades de genes 'jóvenes' que se sabe que producen proteínas.

Según Albà, el nacimiento de una nueva proteína funcional "es un proceso de ensayo error que muy probablemente requiere de la existencia de muchos transcritos que no sobrevivirán la prueba del tiempo, y el IncRNA parece encajar en este papel".

Ha afirmado que el estudio de especies cercanas permitirá entender mejor los procesos de formación de nuevos genes codificantes e identificar aquellos que puedan ser funcionales, y ha considerado interesante estudiar cómo la alteración de los patrones de expresión de los IncRNA "está ligada a determinadas enfermedades".