4 de enero de 2006

País Vasco.- El Hospital de Cruces realizará a partir de este año trasplantes de riñón procedentes de donantes vivos

BILBAO, 4 Ene. (EUROPA PRESS) -

El Hospital vizcaíno de Cruces llevará a cabo, a partir de este año, trasplantes de riñón procedentes de donantes vivos, entre ellos, familiares del paciente. Desde 1979 y hasta la fecha, el centro hospitalario ha implantado cerca de 2.400 riñones cedidos por personas fallecidas.

Según una información publicada en la revista interna del centro sanitario, recogida por Europa Press, a partir de este ejercicio se incorporará al Hospital el programa de donante vivo, "para mejorar la vida de los enfermos y como una oportunidad para reducir la lista de espera de pacientes de diálisis".

Para el jefe del servicio de nefrología del centro sanitario, Ildefonso Lampreabe, "los pacientes que se encuentran ahora en lista de espera tienen otra posibilidad de recibir un riñón". En su opinión, este nuevo planteamiento tiene "un futuro interesante", ya que "están disminuyendo los donantes potenciales procedentes de accidentes de tráfico y, los actuales, fallecen en gran parte como consecuencia de accidentes cerebrovasculares agudos".

"Esto hace que aumente la edad de los donantes y hace algo más complejo el trasplante a los más jóvenes, hueco que se cubrirá gracias a la donación de un familiar", según precisó el jefe del servicio de Urología, Carlos Pertusa.

LISTA DE ESPERA

La lista de espera de las personas que desean recibir un riñón incluye pacientes de entre 3 y 65 años de edad. Para los pacientes más jóvenes, los donantes más habituales son los padres, mientras los hermanos sólo pueden serlo a partir de los 18 años.

Según Lampreabe, los riñones de las personas "añosas" tienen disminuida su función renal, comparada con una persona de 40 años. "Por tanto, el problema de la edad está siempre presente y hay que tenerlo en cuenta", precisó.

La técnica quirúrgica para la extracción será la nefroctomía laparoscópica, una intervención "muy compleja", pero que tiene ventajas para el donante, ya que cuenta con "un postoperatorio corto y casi indoloro". La persona que dona este órgano puede, gracias al uso de esta técnica, caminar el mismo día y el dolor desaparece en dos o tres jornadas, necesita menos analgesia, reduce la estancia media y, además, la calidad de vida es mucho mejor.