21 de enero de 2009

El oído es capaz de autoprotegerse del exceso de ruido

El oído es capaz de autoprotegerse del exceso de ruido

- Una mutación genética de la proteína nAChR permite en pruebas con ratones sufrir menos daño permanente en la audición

BALTIMORE, 21 Ene. (OTR/PRESS) -

Nuestro oído podría ser capaz de protegerse, por sí mismo, del exceso de ruido al limitar la cantidad de sonido que recoge. Un equipo internacional de investigadores ha descubierto una alteración genética que permite al sistema auditivo autoprotegerse de una pérdida de audición permanente. La clave se encuentra en una mutación genética de la proteína nAChR, que los investigadores probaron en ratones y que podría ayudar en la búsqueda de nuevos fármacos en este campo.

"Hasta ahora, existía cierta incertidumbre en este campo sobre para qué se utiliza este sistema de limitación del sonido", explica Paul Fuchs, autor del estudio y profesor de otorrinolaringología, cirugía de cabeza y cuello y co-director del Centro de Biología Sensorial del Institute for Basic Biomedical Sciences at Johns Hopkins. "Ahora hemos demostrado definitivamente que este sistema funciona, en parte, para prevenir el trauma acústico", añade.

Para conseguir un mejor manejo de este sistema de limitación del sonido del oído, el equipo de investigación se basó en las conclusiones anteriores y centró sus esfuerzos en la proteína nAChR, que se encuentra en las llamadas células sensoriales del oído.

Para este análisis, el equipo de investigación modificó genéticamente un solo bloque de la proteína nAChR y probó su capacidad para escuchar en ratones. "Esta mutación fue diseñada para producir lo que se denomina como 'ganancia de función', en el que el efecto inhibidor de la ACh debería ser mayor de lo normal", explica Fuchs en el estudio publicado en 'PLoS Biology' y recogido por otr/press.

Con esta modificación genética, los ratones eran menos capaces de oir los sonidos suaves, lo que demuestra que la alteración en las proteínas nAChR hacía bajar la audición. Entonces el equipo se preguntó si esta alteración en la proteína y la mejora en la habilidad de bloquear el sonido de los ratones alterados podría también proteher de daños provocados por el sonido.

AUSENCIA DE FARMACOLOGÍA

Para averiguarlo, el equipo atacó con un sonido de 100 decibelios a los ratones y midió de nuevo su capacidad para escuchar. "Un centenar de decibelios, para mi, es dolorosamente alto, y en conversacion es imposible", explica Funchs. "Así, los niveles de sonido en clubes nocturnos o conciertos, y en prolongadas exposiciones a este volumen, pueden causar pérdida de audición", añade.

Con este estudio, los investigadores descubrieron que los ratones con esta modificación sufrían menos daño permanente en la audición. "Creemos que esta vía podría ser una diana terapéutica para la protección de los daños por exceso de ruido", explica Funchs.

"Hasta ahora, hay poca o ninguna farmacología específica en este campo. Todavía estamos aprendiendo como funciona el oído interno", señala el investigador, quien no obstante añade que la noticia alentadora es que los mecanismos moleculares, como el aquí analizado, frecuentemente involucran un único gen, con lo que existe una oportunidad real de búscar fármacos específicos en este campo para el futuro.

Hasta que se logren estos fármacos, Fuchs sugiere limitar el tiempo que se pasa en los conciertos de rock y usar tapones en los oídos para protegerse.