24 de mayo de 2006

La obesidad puede aumentar el riesgo de mortalidad en personas con fallo hepático grave

La obesidad puede aumentar el riesgo de mortalidad en personas con fallo hepático grave

MADRID, 24 May. (EUROPA PRESS) -

Los investigadores han descubierto que la obesidad puede conducir a las personas con fallo hepático grave a un mayor riesgo de mortalidad y otras complicaciones serias, según un estudio del Hospital General de Massachusetts y de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos que se ha hecho público durante la 'Digestive Disease Week', la reunión internacional más amplia de facultativos e investigadores en enfermedades digestivas.

La relación entre la diabetes y la obesidad en el desarrollo de la enfermedad de hígado graso no alcohólico ya se ha establecido con anterioridad por los expertos, sin embargo se sabe poco sobre la relación que podría existir entre estos factores y el fallo hepático grave (ALF, según sus siglas en inglés).

Los investigadores han estudiado esta posible asociación y han descubierto que aunque la obesidad no parece más prevalente en los casos de ALF, los pacientes que están obesos o padecen obesidad mórbida tienen una peor evolución de la enfermedad. El ALF es un trastorno clínico grave en el grandes zonas del hígado se dañan de forma tan rápida que el hígado es incapaz de funcionar, lo que sitúa a los pacientes bajo riesgo de graves complicaciones e incluso de muerte.

Los científicos examinaron a 572 pacientes que sufrían de ALF y registraron su índice de masa corporal (IMC), la prevalencia de la diabetes y la progresión del paciente. El número de pacientes obesos del estudio fue consistente con la prevalencia de la obesidad en la población general de los Estados Unidos. Sin embargo, la puntuación media de IMC fue superior para los pacientes con ALF que necesitaron trasplantes de hígado o murieron.

Además, los pacientes obesos de ALF fueron casi dos veces más propensos a necesitar un trasplante o morir que los no obesos. Por último, los pacientes obesos también fueron más de tres veces más proclives a morir tras el trasplante que los no obesos. Debido a que muchos de estos pacientes obesos tienen la enfermedad del hígado graso no alcohólico que deteriora la regeneración del hígado, podrían tener menos capacidad para regenerar o recuperarse de fallo de hígado grave que sus equivalentes no obesos.

Según Anna Rutherford, autora principal del estudio, aunque la obesidad podría no ser un factor de riesgo para el desarrollo de fallo hepático grave, los pacientes obesos con la enfermedad se encuentran bajo un riesgo serio de complicaciones graves asociadas con el hígado y la muerte.