27 de marzo de 2006

Las mujeres jóvenes toman las mismas drogas que los hombres pero de forma más prudente y responsable, según un sociólogo

PAMPLONA, 27 Mar. (EUROPA PRESS) -

Las mujeres jóvenes toman, en términos generales, las mismas drogas que los varones, pero su consumo es más prudente y responsable, según afirma el profesor de Sociología la Universidad Pública de Navarra Carlos Vilches, en el libro 'Drogas de ocio y perspectiva de género en la CAPV', del que es coautor junto al investigador Ángel Rekalde.

Así, el libro revela que el modelo de consumo de la joven es radicalmente distinto del consumo masculino, ya que ellas "consumen menos, siguen itinerarios más breves, se retiran antes y utilizan más las drogas legales". Además, "son más prudentes y responsables en el consumo y en sus consecuencias".

También muestran menos agresividad en sus comportamientos y en general son "más precavidas" que sus compañeros masculinos en todo lo que el consumo de sustancias supone, agrega el manual.

Las sustancias van desde las más normalizadas (alcohol y cannabis, en sus dos variantes, hachís y marihuana), a las estimulantes (speed, cocaína, éxtasis, ketamina), según se explica en el libro, que ha editado el Observatorio Vasco de Drogodependencias.

En el libro se intenta profundizar en los estudios del mundo de las drogas y las toxicomanías desde la perspectiva de género. Un enfoque apenas tratado en la bibliografía y que sin embargo en opinión de los investigadores merece la pena estudiar, ya que se ha demostrado que la adicción entre las mujeres tiene características diferencias respecto a los varones, no sólo de consumo y de modos de uso sino también de estigmas sociales y rechazo de la aprobación, de problemas de tratamiento y dificultades de adaptación a unos programas que no se han creado pensando en las personas afectadas, sino en otras que se toman genéricamente y equívocamente como patrón.

AMBIENTE MASCULINO

Los investigadores, a través de un estudio realizado que se incluye en el libro, concluyen que el ambiente de los espacios de diversión en que se consumen las conocidas como drogas de baile -las discotecas y afters- "es dominantemente masculino". En cambio, señalan, el escenario tradicional, que corresponde con las formas de ocio más arraigadas como las fiestas locales, Cascos Viejos, etc, "son espacios en el que el encuentro entre amigos y amigas se desarrolla con más igualdad y naturalidad".

Las discotecas se muestran así como "escenarios públicos en donde las actitudes machistas encuentran terreno y autoridad donde desenvolverse", agregan los autores, que precisan que, a medida que avanzan las horas, la presencia de los varones se hace progresivamente mayoritaria. Por otra parte, la presión de carácter sexual que imprimen los jóvenes, combinada en ocasiones con la carga de agresividad masculina, "es fuerte, constante y omnipresente".

A la hora del consumo, frente a quienes afirman que son factores como la rebeldía, la autonomía personal o el deseo de acceder al mundo de los adultos, los que inciden en el inicio en el mundo de las drogas los autores afirman que "es el deseo de socializarse y de relacionarse con determinadas personas, que ya se desenvuelven en esos ambientes y formas de consumo, lo que empuja a las jóvenes hacia las sustancias".

VÍA DE INTERVENCIÓN CLAVE

En el estudio además se aborda el tema de los roles que cada genero presenta a la hora del consumo de drogas así como los valores. Destacan el "culto a la imagen corporal y, en general, a la apariencia favorecen el consumo de algunos estimulantes (cocaína, éxtasis...) porque adelgazan".

A la inversa también ocurre, y si algunas drogas engordan (alcohol) o producen granos (como el speed), la joven controla ese consumo para evitarlo.

En general, sin embargo, "las chicas, por norma general, tienen más respeto a la persona, al otro, y a sí misma". Por ello, la joven es en sí misma, en este contexto, un importante factor de reducción de riesgos, porque asume con mucha frecuencia el rol de cuidadora en el grupo de amigos y amigas, así como en las relaciones de pareja, y porque por su forma de acercarse al fenómeno del uso de drogas, generalmente prudente, representa una vía de intervención clave, añade el estudio.

Carlos Vilches Plaza, nacido en Pamplona en 1955, es Doctor por la Universidad Pública de Navarra y Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid. Desde 1995 es profesor asociado de Sociología en la Universidad Pública de Navarra, tarea que compagina con la de socio fundador y director de la empresa Taller de Sociología. Por otra parte, Ángel Rekalde es Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco y coordinador del Seminario sobre Medios de Comunicación y Drogas del Gobierno Vasco.