24 de noviembre de 2008

La mitad de los enfermos con trastornos de la conducta alimentaria "queda con secuelas o muere", según expertas

La mitad de los enfermos con trastornos de la conducta alimentaria "queda con secuelas o muere", según expertas

VALENCIA, 24 Nov. (EUROPA PRESS) -

La profesora de la Universidad de Antioquía (Colombia) Lucrecia Ramírez y la psicóloga adjunta en la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital la Fe de Valencia, Gloria Cava, afirmaron hoy que la mitad de los enfermos con trastornos de la conducta alimentaria (TCA), entre las que se encuentran la anorexia y la bulimia nerviosas, "queda con secuelas o muere".

Sin embargo, criticaron que "no se está gastando ningún dinero en prevenir esta enfermedad" y es un asunto que "no está en la agenda política", ya que esta patología afecta a las mujeres --por cada diez mujeres que sufren trastornos alimentarios hay un hombre--y existen "unos intereses económicos creados por la industria de la moda, la alimentaria y hasta las ediciones de libros".

Las investigadoras se refirieron en estos términos durante las 'V Jornadas Internacionales sobre Trastornos de la Conducta Alimentaria: Factores genéticos, psicológicos ambientales y culturales: ¿Dónde intervenir?' que acoge la Universidad Internacional Menendez Pelayo (UIMP) de Valencia desde hoy hasta el próximo miércoles.

Por su parte, Cava explicó que entre un 60/65 por ciento de las pacientes diagnosticadas se curan, un 20/25 por ciento quedan con algún problema o secuela y en el resto --20/25 por ciento-- la enfermedad se cronifica. Asimismo, indicó que un ocho por ciento de las diagnosticadas mueren. Cava subrayó que es una cuestión "económica" con unos "intereses creados en la industria de la moda, la alimentaria y hasta las ediciones de libros".

Asimismo, señaló que afecta a una población adolescente y subrayó que en los últimos años la patología "ha evolucionado", de manera que son "cada vez más jóvenes". "La adolescencia se adelanta en la sociedad y, por tanto, estos trastornos también se adelantan", añadió. Además, destacó que ahora "el vómito aparece al principio del trastorno", cuando antes se iniciaba haciendo una dieta". Es complicado abordar esta patología, dijo, ya que los enfermos "no tienen conciencia de enfermedad".

La investigadora colombiana subrayó que luchar contra esta patología es una "necesidad internacional" y recalcó que el "mayor problema" que tiene es que "no está en las agendas públicas todavía". En España, agregó, los esfuerzos del Ministerio de Sanidad "no están dirigidos de forma sistemática, no cubren todas las comunidades autónomas y dependen aún mucho del funcionario".

Asimismo, lamentó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) no tenga catalogada está patología como "prioritaria" y que no se hayan estudiado "los costos económicos y funcionales" de la misma. Al respecto, añadió que se desconoce "cuánto le va a costar al mundo una cohorte de adolescentes solamente preocupadas por su figura corporal, es un grupo poblacional muy grande" y lamentó que no haya "medidas preventivas" porque "el tratamiento es costoso, con una duración de mas de un año".

Este asunto, para Ramírez, es "como el tema del tabaquismo y la violencia a las mujeres, que tardó muchísimo tiempo en estar en las agendas públicas". Al respecto, aseguró que esto seguirá así hasta que la "delgadez" sea un asunto "políticamente incorrecto", ya que ahora es "un valor público que significa felicidad y éxito", dijo.

300 GEMELOS

Por su parte, el catedrático de Psiquiatría de la Universitat de València (UV) y director de este seminario, Luis Rojo, destacó que el Hospital La Fe está efectuando un estudio a 300 pares de gemelos de entre 13 y 17 años --una parte idénticos y la otra mellizos-- para evaluar la "importancia de los genes y del ambiente en la expresión de factores de riesgo" en enfermedades de trastorno de la conducta alimentaria, apuntó.

La conclusión muestra que "siempre hay un juego entre el ambiente en el que está expuesto el sujeto y su vulnerabilidad genética", de manera que "los genes se expresan más en ambientes más permisivos", estableció. Hasta tal punto que "un 70 por ciento de la capacidad de expresión está determinado por los genes y el 30 por ciento por el ambiente".