29 de mayo de 2014

Menos del 10% de los candidatos a trasplante de corazón logra el órgano que necesita

Menos del 10% de los candidatos a trasplante de corazón logra el órgano que necesita
MEDYSALUD COMUNICACIÓN

MADRID, 29 May. (EUROPA PRESS) -

El único tratamiento eficaz para la insuficiencia cardiaca es el trasplante de corazón pero la escasez de donantes hace que actualmente sólo un 10 por ciento de los candidatos, o incluso menos, consiguen ese órgano que necesitan, lo que obliga a los cardiólogos a buscar otras soluciones para prevenir un segundo infarto.

"Cuando está establecida tiene peor pronóstico que el cáncer más maligno", ha reconocido el jefe de Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid, Francisco Fernández-Avilés, que coordina la 11 edición del Simposio Internacional sobre Tratamiento con Células Madrid e Innovación Cardiovascular.

Según reconoce este experto, actualmente existe una necesidad imperiosa de encontrar una solución para evitar o prevenir el desarrollo de insuficiencia cardiaca secundaria a la destrucción del corazón por un infarto.

Los tratamientos farmacológicos y otras terapias convencionales ayudan mucho pero "han llegado a su techo de eficacia" y no aportarán ningún avance significativo en los próximos 10 años. "De ahí la imperativa necesidad de innovar en este campo con soluciones alternativas al trasplante", según Fernández-Avilés.

En este sentido, reconoce que la medicina regenerativa cardiovascular nació de la hipótesis de que la utilización de células madre puede sustituir el tejido cardiaco por otro nuevo, evitando el desarrollo de insuficiencia cardiaca o provocando que la situación revierta hacia la normalidad.

Su evolución en los últimos años ha demostrado que ha destruido definitivamente el dogma clásico que negaba la capacidad regenerativa y hoy se sabe que el corazón posee células madre capaces de activarse y proliferar, aunque con una intensidad inferior a la que puede observarse en otros tejidos, como la sangre o la piel.

Además en la experimentación animal se ha observado que las células con alta plasticidad, como las células embrionarias, tienen la capacidad de colonizar y regenerar totalmente el tejido cardiaco infartado en modelos de enfermedad similares al humano, como el porcino.

También se ha visto que células con menor plasticidad cómo las células madre adultas de diferentes procedencias (médula ósea, grasa, músculo esquelético o músculo cardiaco) tienen capacidad de regeneración cardiaca y, a través de diversos mecanismos, son beneficiosas para la evolución de los modelos animales de infarto de miocardio más similares a la clínica humana.

Estos hallazgos, recuerda este experto, se han traslado a la investigación clínica con resultados que han sido diferentes según la gravedad y el estado evolutivo de la enfermedad cardiaca.

CÉLULAS DERIVADAS DE LA MÉDULA PARA TRATAR EL INFARTO

La máxima experiencia en la clínica humana corresponde a los pacientes con infarto agudo de miocardio, donde se ha comprobado que las células derivadas de la médula ósea, añadidas al tratamiento convencional del infarto, tienen un efecto beneficioso que evita el desarrollo de insuficiencia cardiaca.

Para saber si definitivamente debe recomendarse este tratamiento, se esperan los resultados de un estudio financiado por la Unión Europea en el que participarán 3.000 pacientes de diversos países europeos y en el que España tendrá un gran protagonismo.

La investigación de la terapia celular en los pacientes con infarto crónico también ha sido muy intensa, pero con resultados menos claros. En las fases más avanzadas de la enfermedad no hay beneficio porque en esas etapas ya se ha producido una trasformación del tejido en una cicatriz en la que no sólo han desaparecido las células, sino también la estructura extracelular que las organiza y alimenta.

En estos casos, aclara Férnández-Avilés, la única esperanza es la ingeniería tisular, es decir, la creación de tejidos y órganos bio-artificiales construidos con células madres implantadas en matrices de cadáver para poder trasplantar después este tejido fabricado a la medida al pacientes que lo necesita.