30 de marzo de 2006

Más de 20.000 personas tienen tratamientos crónicos por haber sufrido alguna enfermedad tromboembólica

ZARAGOZA, 30 Mar. (EUROPA PRESS) -

Más de 20.000 personas tienen que seguir tratamientos de por vida por haber sufrido alguna enfermedad tromboembólica, como la toma de un fármaco, SINTROM, lo que representa a más del 1 por ciento del total de la población aragonesa, que cuenta actualmente con 25.000 afectados por este problema. Dentro de este grupo, el 60 por ciento tienen más de 50 años.

Así lo explicaron hoy en rueda de prensa el presidente de la Asociación de Anticoagulados de Aragón (ASANAR), Maximiano Rodríguez, que reúne a personas que tienen que seguir estos tratamientos, y la secretaria y vicepresidenta de la misma, Ana María Ponce.

También, el especialista en Hematología y Hemoterapia y jefe clínico de los laboratorios hematológicos del Hospital Miguel Servet, José Félix Lucía, y el jefe de sección de Hematología y Hemoterapia del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Martín Gutiérrez.

El tratamiento anticoagulante oral, empleado para la prevención y el tratamiento de enfermedades tromboembólicas, es de tipo crónico en la mayoría de los casos. Su objetivo es mantener niveles de coagulación adecuados, que eviten episodios tromboembólicos, sin incrementar el riesgo hemorrágico.

El fármaco anticoagulante más conocido y utilizado en la prevención (no curativo) de las trombosis y embolias es el mencionado SINTROM. Los anticoagulantes no son como otros fármacos, sino que su dosis ha de ajustarse individualmente tras la realización de un análisis que mide el tiempo que tarda la sangre en coagular.

Los pacientes que toman SINTROM sufren diferentes patologías: problemas cardiovasculares (como fibrilación auricular, prótesis cardíacas metálicas, y valvulopatías); trombosis venosa; y déficits congénitos, entre otros.

El presidente de la Asociación de Anticoagulados de Aragón (ASANAR), Maximiano Rodríguez, explicó que esta entidad benéfica, creada en octubre de 2005, busca actualmente, por causa de una serie de condicionantes a los que se encuentra sometida, "un hábitat donde trabajar conjuntamente con los de su especie", o de lo contrario, la entidad sucumbirá.

La situación sanitaria de los pacientes que toman SINTROM u otros anticoagulantes en Aragón, dijo, "nos obliga a seguir los pasos del resto de comunidades autónomas", pues "somos los últimos en organizarnos en este sentido".

La secretaria y vicepresidenta de ASANAR, Ana María Ponce, en tratamiento desde que en 1999 sufriera dos trombosis, dijo que la asociación pretende mejorar la calidad de vida de los socios y sus familias, "en el aspecto físico, psíquico y sociolaboral", así como mejorar la asistencia sanitaria a estas personas, e informó de que los controles de SINTROM "no son meros análisis rutinarios, sino que requieren una implicación del enfermo en el tratamiento", en cuanto a hábitos y estilos de vida.

"Queremos llegar a todos los centros sanitarios, incluidos los del medio rural", dijo Ponce, y colaborar con la empresa farmacéutica, especialistas, autoridades sanitarias, implicados en el tratamiento, e instituciones.

ACTIVIDADES DE LA ASOCIACIÓN

ASANAR tiene previsto así, llevar a cabo actos de intervención psicosocial y ofrecer un servicio de información y orientación; servicio de apoyo; y de acompañamiento en gestiones a los enfermos y sus familias.

Además, la entidad realizará una investigación acerca de la realidad social de los miembros de ASANAR, y organizará grupos de autoayuda, charlas, conferencias, talleres y otras "actividades en función de las demandas de nuestros socios", comentó Ana María Ponce.

El jefe de sección de Hematología y Hemoterapia del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Martín Gutiérrez, explicó, por su parte, que los tratamientos anticoagulantes tenían establecido hace un tiempo un límite en las personas de 70 años, por el riesgo de trombosis que conllevan, "pero actualmente los toman incluso personas de 90 años".

Los beneficios de estos tratamientos han sido demostrados en ensayos clínicos, donde se ha visto que "son más los beneficios que los riesgos que entrañan", agregó.

Otro de los objetivos de ASANAR, comentó Maximiano Rodríguez, es "concienciar al paciente para que tenga un concepto claro de que este control no es un mero análisis rutinario", por eso "pedimos la colaboración de los especialistas, que son quienes mantienen un contacto directo con los pacientes y los depositarios de máxima confianza de estos".

"Los controles de los enfermos tratados --continuó el jefe clínico de los laboratorios hematológicos del Hospital Miguel Servet, José Félix Lucía-- están sujetos a unas normas perfectamente establecidas" en cuanto a seguimientos del enfermo, y "se hacen siempre intentando que lo aplicado quede dentro de un rango de seguridad entre la tendencia hemorrágica y la trombótica".

La Asociación de Anticoagulados de Aragón surgió por la inquietud de un grupo de personas medicadas con SINTROM y otros anticoagulantes por conocer la realidad actual de estos tratamientos, para buscar soluciones entre todos los afectados, y alentada por la Federación Española de Asociados anticoagulados (FEASAN). Su sede está en la calle Sancho y Gil, 8 (sede de Cruz Roja Aragón), en Zaragoza, donde ofrece atención los miércoles y jueves, de 17,00 a 19,00 horas.