31 de julio de 2014

La malaria resistente a los medicamentos se extiende a regiones fronterizas críticas del Sudeste de Asia

La malaria resistente a los medicamentos se extiende a regiones fronterizas críticas del Sudeste de Asia
KEN DOERR/FLICKR

MADRID, 31 Jul. (EUROPA PRESS) -

   Los parásitos de la malaria resistentes a los medicamentos se han extendido a regiones fronterizas críticas del Sudeste de Asia, amenazando seriamente el control global de la malaria y los programas de eliminación de la enfermedad, según alerta un estudio publicado en 'New England Journal of Medicine'.

   El trabajo confirma que la resistencia a los medicamentos antipalúdicos más eficaces del mundo, la artemisinina, se ha extendido en el sudeste de Asia. Esta no es la primera, ni la segunda vez que el parásito de la malaria ha desarrollado resistencia a los fármacos de primera línea y todas las veces la resistencia surge de la misma esquina de Asia, en la frontera entre Camboya y Tailandia.

   La investigación, que analizó muestras de sangre de 1.241 pacientes de malaria en diez países a lo largo de Asia y África, encontró que la resistencia a la artemisinina en 'Plasmodium falciparum', la forma más mortal del parásito causante de la malaria, está ahora firmemente establecida en Camboya occidental, Tailandia, Vietnam, Myanmar oriental y el norte de Camboya.

   También hay signos de resistencia emergente en el centro de Myanmar, el sur de Laos y al noreste de Camboya. Sin embargo, no hay señales de resistencia en los tres sitios africanos incluidos en el estudio, que se encuentran en Kenia, Nigeria y República Democrática del Congo.

   El análisis también sugiere que la ampliación del ciclo de tratamiento antimalárico en las zonas con resistencia establecida, durante seis días en lugar de los tres días estándar, podría ofrecer una solución temporal para evitar que este problema empeore.

   "Puede que todavía sea posible evitar la propagación de parásitos de la malaria resistentes a la artemisinina a través de Asia y luego a África mediante su eliminación, pero esta oportunidad se está cerrando rápidamente. Los enfoques de control de la malaria convencionales no serán suficiente, tendremos que realizar una acción más radical y hacer de esto una prioridad de salud pública a nivel mundial, sin demora", reclama el profesor Nicholas White, autor principal del estudio y presidente de 'Welcome Trust-funded Mahidol Oxford Tropical Medicine Research Unit (MORU)', en Reino Unido, profesor de Medicina Tropical de la Universidad de Oxford y presidente de la Red de Resistencia contra la malaria en el mundo.

   La investigación fue realizada por la 'Tracking Resistance to Artemisinin Collaboration (TRAC)', que involucró a adultos y niños infectados en 15 sitios de ensayo en diez países donde la malaria es endémica, entre mayo de 2011 y abril de 2013. Los socios de TRAC examinaron las diferentes respuestas en los pacientes infectados por el paludismo al tratamiento con artemisinina.

   Los pacientes recibieron un tratamiento antipalúdico de seis días, tres días de un derivado de la artemisinina y tres días de un tratamiento combinado de artemisinina (ACT, por sus siglas en inglés). Los autores de este análisis controlaron la sangre de los pacientes para medir la velocidad a la que los parásitos se eliminaban de la sangre de los pacientes.

   Los resultados mostraron que el tiempo medio de eliminación del parásito varió de 1,8 horas en República Democrática del Congo hasta 7 horas en la frontera entre Tailandia y Camboya, donde la resistencia a la artemisinina se conoce desde 2005. La proporción de pacientes con parásitos en su sangre 72 horas después del tratamiento, un test ampliamente utilizado para ver la resistencia a la artemisinina, osciló entre el 0 por ciento en Kenia y el 68 por ciento en el este de Tailandia.

   Las infecciones de malaria que eran lentas de eliminar también estuvieron fuertemente asociadas con un único punto de mutación en un gen llamado 'P. falciparum kelch 13', una importante validación del marcador genético recientemente descubierto (k13) en el ADN del parásito de la malaria.

   Asimismo, los investigadores detectaron que los pacientes que padecían infecciones de eliminación lenta eran más propensos a tener parásitos en etapas que pueden infectar a los mosquitos, lo que sugiere que los parásitos 'P. Falciparum' resistentes a la artemisinina tienen una ventaja de transmisión, frente a los que no son resistentes, que acciona su propagación.

   "ATC sigue siendo muy eficaz en la curación de la mayoría de los pacientes, pero hay que estar atentos porque las tasas de curación han caído en las zonas donde se establece resistencia a la artemisinina", subraya la doctora Elizabeth Ashley, científica principal del estudio e investigadora en 'Clinical Researcher at the Mahidol Oxford Tropical Medicine Research Unit' (MORU) de la Universidad de Oxford.

   "Se necesita actuar para evitar la propagación de la resistencia de Myanmar a la vecina Bangladesh e India", añade esta experta. En esta línea, el director del Wellcome Trust, Jeremy Farrar, apunta que si se extiende la resistencia de Asia a África, la mayor parte de los grandes avances en la reducción de las muertes por malaria se revertirán.

   Actualmente, más de la mitad de la población mundial está en riesgo de infección por malaria. Aunque se ha producido una reducción sustancial en el número de personas que enferman y mueren a causa de la malaria, con aproximadamente 3,3 millones de muertes evitadas desde 2000, se estima que más de 600.000 personas fallecen por esta patología anualmente, en su mayoría niños menores de 5 años años que viven en África.