31 de julio de 2014

La infección crónica y la inhalación de humo, posibles causas de la aterosclerosis en culturas antiguas

La infección crónica y la inhalación de humo, posibles causas de la aterosclerosis en culturas antiguas
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MADRID, 31 Jul. (EUROPA PRESS) -

   Mediante el examen de momias notablemente conservadas de cinco culturas antiguas, el equipo de investigación de la momia de Horus descubrió que la aterosclerosis (el estrechamiento de las arterias debido a la acumulación de depósitos grasos) estuvo presente en los seres humanos mucho antes de la adquisición de los estilos de vida modernos. Los autores apuntan a la infección crónica y la inhalación de humo del fuego como posibles causas del desarrollo de esta condición.

   Así, en un artículo publicado en la edición de este mes de 'Global Heart', el equipo de Horus describe las posibles causas que podrían haber dado lugar a la aterosclerosis en los tiempos antiguos, el proceso de la enfermedad subyacente que causa ataques al corazón y derrames cerebrales y lleva a la cirugía de revascularización coronaria, la angioplastia y la colocación de 'stent'.

   Entre las cinco culturas, los 76 antiguos egipcios estudiados fueron lo suficientemente ricos como para someterse al proceso de momificación de 70 días y cabía esperar que hubieran llevado un estilo de vida favorable a la aterosclerosis. Los egipcios analizados fueron predominantemente miembros de la corte del faraón y no pueden haber sido tan activos o haber tenido una dieta tan saludable como el hombre común.

   Sin embargo, las otras cuatro culturas no fueron sometidas a caros procesos de momificación, sino que se dejó a los muertos que se secaran solos, bien en un desierto o un ambiente extremadamente frío, con sus órganos abdominales dentro del cuerpo ysin emplearse caros aceites, resinas y otras medidas de secado. Estas momias fueron hombres y mujeres comunes de su tiempo.

   Los 51 peruanos de hace entre 600 y 2.000 años eran prehistóricos, como fueron los cinco nativos americanos analizados de Utah y Colorado de hace aproximadamente 1.600 años, unas culturas que carecían de lengua escrita. El pequeño grupo de mongoles estudiado de hace 500 años llevó un estilo de vida nómada primitivo en el desierto de Gobi y los cinco habitantes de las islas Aleutianas de hace 150 años obtuvieron su alimento del mar de Bering y su línea de costa, cazando y recolectando alimentos sin beneficiarse de la agricultura o los animales domésticos.

   Sin embargo, el equipo Horas encontró que estas personas con estilos de vida antiguos también estuvieron afectados por la aterosclerosis. Los autores del trabajo, Gregory S. Thomas, director médico del 'MemorialCare, Heart & Vascular Institute of Long Beach Memorial', en Long Beach, California, Estados Unidos, y Jagat Narula, editor jefe de la publicación y decano asociado sobre Salud Global en la Facultad de Medicina Icahn en Monte Sinaí, en Nueva York, Estados Unidos, sugieren posibles causas por los que esta enfermedad moderna se produjo en los tiempos antiguos.

   Ninguna de estas culturas sufría obesidad importante, falta de actividad física, consumía cigarrillos o tenía otros factores de riesgo "modernos" bien conocidos que pueden causar estrechamiento de las arterias y, por lo tanto, aumentar el riesgo de ataque cardiaco, accidente cerebrovascular y otros problemas cardiovasculares, pero los expertos sugieren que causas no tradicionales de la aterosclerosis podrían explicar la carga de esta condición en los pueblos antiguos.

   "Estos pueblos antiguos no eran conscientes de los gérmenes que están al acecho en los ambientes poco higiénicos en los que vivían, con los animales y las personas conviviendo unos junto a otros, un alcantarillado inadecuado o agua contaminada. No sabían que los gérmenes entre los que vivían provocaban una infección tras otra. Además de las infecciones bacterianas y virales frecuentes, los antiguos probablemente sufrieron de infecciones parasitarias para toda la vida. La medicina moderna, el conocimiento y los antibióticos no habían llegado todavía", detalla.

   Los seres humanos antiguos habrían necesitado un fuerte y prolongado esfuerzo inflamatorio por parte del cuerpo para luchar contra las infecciones que plagaron a estos hombres. Esta intensa respuesta inflamatoria puede haber acelerado la inflamación que se produce cuando el colesterol, un convidado de piedra, se sitúa en la pared de la arteria.

   La inflamación es una parte integral del proceso aterosclerótico y, como se supone que el colesterol no está en las paredes de las arterias, el cuerpo lucha contra la inflamación. Sin embargo, el proceso es contraproducente, puesto que al atraer más células indeseadas a la pared de la arteria se provoca una mayor acumulación de placa aterosclerótica.

   Como prueba de ello, los autores citan una investigación sobre la momia Nakht, un adolescente que trabajaba como tejedor en el 1.200 antes de Cristo en Tebas (actual Luxor, Egipto) en 1974, que estaba infectado con cuatro parásitos, sufriendo esquistosomiasis, triquinosis, malaria e infestación por la tenia.

   "Si Nakht es representativo de las personas que vivián a lo largo del antiguo Nilo, estas poblaciones deben haber sufrido enormes cargas inflamatorias de por vida", apuntan los autores, recordando que se han encontrado otras momias que albergaban infecciones por tuberculosis.

   Hay precedentes de que la inflamación acelera la aterosclerosis en la época actual. Las personas con problemas de inflamación, como artritis reumatoide, lupus eritematoso sistémico o infección por el virus de la inmunodeficiencia humana, experimentan aterosclerosis prematura y agresiva que conduce a la enfermedad cardiaca y la muerte temprana.

   Thomas y sus colegas sugieren que el proceso inflamatorio, necesario para combatir las infecciones en los tiempos antiguos, en particular, podría ser contraproducente promocionando la aterosclerosis en ausencia de factores de riesgo modernos.

   Por otra parte, el tabaco no estaba a disposición de ninguna de estas antiguas culturas, pero los investigadores plantean la posibilidad de que el humo fuera otra causa para esta aterosclerosis inesperada. No había electrodomésticos y la cocción de los alimentos se realizaba sobre el fuego, que también se usaba para alejar insectos, iluminar y calentar.

   Thomas comenta: "Hemos observado una tendencia más de las mujeres que los hombres en el desarrollo de la aterosclerosis en la antigüedad. El papel tradicional de la mujer en estos tiempos, cocinando sobre un fuego gran parte del día, podría haber representado el flagelo del consumo de tabaco de la época. La inhalación de humo día tras día podría haber iniciado e impulsado el proceso aterosclerótico".

   Thomas y Narula señalan que la mayor parte de nuestros factores de riesgo modernos fueron descubiertos hace varias generaciones, antes de las pruebas genéticas y los modernos análisis de biomarcadores. "Cada año aprendemos más y más sobre el impacto del genoma humano y las moléculas en nuestra sangre, por lo que creer que ya hemos descubierto todas las causas o factores de riesgo de la aterosclerosis puede ser una ilusión", agrega Thomas.

   Según los autores, el descubrimiento de nuevas causas de la aterosclerosis en este tipo de pueblos antiguos podría alterar dramáticamente la frecuencia y el impacto de la aterosclerosis hoy. "Hay una sorprendente similitud en la cantidad y distribución de las calcificaciones ateroscleróticas entre los antiguos egipcios y estadounidenses actuales de la misma edad. Esto se observa a pesar de que muchos de los que creemos que son los principales factores de riesgo son diferentes entre ambas poblaciones", detallan.

   Así, los científicos señalan que, por ejemplo, no hubo tabaco en el antiguo Egipto y que los antiguos egipcios debieron haber sido más activos que los americanos actuales, además de que algunos de los problemas dietéticos que existen hoy en Estados Unidos no se producían en el antiguo Egipto.