7 de noviembre de 2006

El ictus causa la muerte a un español cada 14 minutos y el 26% de los afectados fallece en los seis meses siguientes

MADRID 7, (EUROPA PRESS)

El ictus causa la muerte de un español cada 14 minutos y el 26 de los afectados fallece en los seis meses siguientes, según un estudio presentado hoy, día del ictus en Madrid, por el Grupo de Estudios de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (GEECV-SEN).

Con motivo de esta jornada del ictus que tiene por lema 'Después del ictus, hay mucho vida por vivir', el artista Joaquín Ivars ha realizado una instalación artística que interpreta el fallo circulatorio característico del ictus. Esta creación estará expuesta al público durante todo el día de hoy en la plaza del Reñía Sofía de Madrid.

Esta enfermedad que afecta a 120.000 españoles cada año, tiene un índice de mortalidad de un 20% tras el primer ictus y de un 34,7% en caso de un segundo ataque (unas 80.000 personas en total). El coordinador del GEECV-SEN, José Álvarez Sabín, explicó que "el riesgo de morir que padece una persona que sufre un ictus por segunda vez, es de un 73% y de un 39% si hablamos de quedar con alguna dependencia funcional".

Una de cada 10 muertes en España está causada por un ictus, lo que la sitúa como segunda causa de fallecimiento en nuestro país y la primera en el caso de la mujer. "Estamos ante uno de los principales problemas socio-sanitarios en todo el mundo. A pesar de los grandes avances en su manejo, su impacto aumentará en los próximos años, se estima que que envejecimiento de la población motivará que en quince años tengamos un incremento absoluto del 30% en el número de personas que sufran un primer ictus", según Álvarez Sabín.

Según el doctor Álvarez, es "importantísimo" conocer los síntomas que manifiesta el ictus para poder prevenirlo, pérdida de fuerza o de sensibilidad de medio cuerpo, la dificultad para hablar o entender, la pérdida súbita de la visión por uno o los dos ojos y aparición de un intenso dolor de cabeza. Por otra parte los factores de riesgo son: hipertensión arterial, tabaquismo, colesterol elevado, arritmias, diabetes, abuso de alcohol, sedentarismo, el tipo de dieta o la edad. Las secuelas más frecuentes de esta enfermededad son parálisis, dificultades en el lenguaje, trastornos emocionales y de tipo cognitivo.

Haber sufrido un ictus es el principal factor de riesgo para sufrir otro. "Este riesgo se mantiene toda la vida, un riesgo que además puede materializarse no sólo a nivel cerebral, sino también cardiaco, con un infarto de miocardio", según el experto.

LA DIFÍCIL CONVIVENCIA CON LAS SECUELAS

El ictus es la causa principal de que el 66% de las personas adultas estén discapacitadas. El 50% de los supervivientes a un ictus tendrán discapacidades a largo plazo. Algunos pacientes presentan problemas de atención, concentración, pensamiento, juicio, aprendizaje y memoria. Otra discapacidad común (40%) es la depresión, "que si no se trata, puede perjudicar notablemente la calidad de vida del paciente" aseguró Álvarez.

Se ha comprobado, según el estudio, que los pacientes que son tratados en las primeras seis horas por un neurólogo, en un hospital, recuperan en mayor medida las funciones neurológicas. Tan solo el 50% de los afectados ingresa antes de las seis horas y esto se produce, "curiosamente",en áreas sanitarias en las que la población esta más informada. La medida más eficaz para reducir el impacto de las secuelas es recibir una atención neurológica especializada lo antes posible, tras sufrir el ictus.

Pasada la fase aguda y los primeros meses de riesgo, el objetivo es la recuperación del paciente con alteraciones neurológicas a través de la fisioterapia, la terapia ocupacional, la logopedia y la terapia psicológica/psiquiátrica. Según el experto, la edad suele condicionar la recuperación, "el paciente de edad avanzada encuentra más problemas para recuperar su capacidad funcional" dijo.

Para reducir la aparición de nuevos ictus más graves, los médicos disponen, por un lado, de las medidas higiénico-dietéticas y por otro de tratamiento farmacológico. De entre los medicamentos que han demostrado reducir el riesgo, destacan los antihipertensivos y las estatinas. El doctor Álvarez quiso hacer especial hincapié en la importancia del cumplimiento del tratamiento, el control riguroso de la dosis, el control en los factores de riesgo vascular, " de todo esto dependerá que el paciente tenga más autonomía, evite el deterioro cognitivo y cuente con una mejor calidad de vida".