7 de agosto de 2006

Un fármaco anestésico podría aliviar la depresión en cuestión de horas

MADRID, 7 Ago. (EUROPA PRESS) -

La administración intravenosa de un fármaco conocido como ketamina, un agente anestésico general, podría aliviar los síntomas de depresión en dos horas y seguir siendo eficaz hasta durante una semana, según un estudio del Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos que se publica en la revista 'Archives of General Psychiatry'.

Los expertos explican que aunque las medicaciones antidepresivas han revolucionado el tratamiento de la depresión, sin embargo, la mayoría de los fármacos actuales no comienzan a aliviar los síntomas hasta varias semanas después del comienzo del tratamiento. Los científicos estudiaron los efectos de la ketamina en 12 mujeres y seis hombres con una media de 46 años que no habían respondido al menos a dos tratamientos anteriores con antidepresivos.

Después de dos semanas sin recibir terapia farmacológica, los participantes recibieron dos inyecciones intravenosas con un lapso de una semana entre ambas, una con ketamina disuelta en salino (0,5 miligramos por kilogramo de peso corporal) y otra con placebo (50 mililitros de salino). Los pacientes fueron asignados de forma aleatoria a recibir primero la ketamina o el placebo. Pasaron por pruebas para evaluar la gravedad de la depresión una hora antes de la inyección así como 40, 80, 110 y 230 minutos y uno, dos, tres y siete días después.

Dentro de los 110 minutos posteriores a la inyección, los pacientes que recibieron ketamina en vez de placebo mostraron una mejoría significativa. El efecto duró al menos hasta la siguiente semana. Durante el día siguiente al tratamiento, el 71 por ciento de los 17 participantes que recibió la ketamina respondieron al fármaco y el 29 por ciento reunió los criterios de remisión de la depresión en comparación con ninguno de los que recibió el placebo. El 35 por ciento de aquellos que recibieron la ketamina mostraron efectos que duraron al menos una semana.

Según los autores, la mayoría de antidepresivos funcionan aumentando los niveles de componentes en el cerebro conocidos como monoaminas, incluyendo la serotonina y la dopamina. Con el tiempo, esta acumulación de componentes químicos actúa para mejorar el estado de ánimo del paciente. Sin embargo, la ketamina se dirige directamente a un mecanismo cerebral diferente, el sistema glutamatérgico, importante para el aprendizaje y la memoria.