5 de noviembre de 2012

Los familiares de afectados por un paro cardiaco, menos decididos a realizar una reanimación que personas ajenas

MADRID, 5 Nov. (EUROPA PRESS) -

Los familiares de una persona que sufre un paro cardiaco no se atreven a realizar una reanimación cardiopulmonar al afectado tan menudo como lo hacen los transeúntes o los amigos de la víctima, según se desprende de un estudio japonés presentado en las sesiones científicas de la Asociación Americana del Corazón y publicado en 'Journal of the American Heart Association'.

El paro cardíaco es la pérdida repentina de la función cardíaca, por lo general como resultado de un ritmo cardíaco anormal que hace que el corazón tiemble de forma errónea y deje de bombear sangre. Según la Asociación Americana del Corazón, una reanimación cardiopulmonar (CPR, en sus siglas en inglés) eficaz realizada inmediatamente después de un paro cardíaco repentino puede duplicar o triplicar la posibilidad de supervivencia de la víctima.

En el estudio, en el que se analizaron 547.218 paros cardíacos ocurridos entre 2005 y 2009 a población japonesa, los investigadores analizaron casi 140.000 incidentes presenciados por testigos, entre ellos miembros de la familia, amigos y transeúntes, entre otros, sin que interviniera un médico para su reanimación.

Los investigadores concluyen que el intervalo de tiempo entre el paro cardíaco y la llamada de emergencia y entre la llamada de socorro y la atención a los pacientes se acorta cuando lo presencia una persona desconocida, mientras que los familiares son menos propensos a realizar una reanimación cardiopulmonar (sólo lo hizo el 36,5 por ciento) aunque tienen más probabilidades de recibir instrucciones telefónicas de los servicios de emergencia (45,8 por ciento).

No obstante, las instrucciones telefónicas dadas a los familiares fracasaron con más frecuencia (39,4 por ciento) y la técnica que más utilizaron los miembros de la familia de la víctima fue la de las compresiones torácicas exclusivamente (67,9 por ciento), según la investigación presentada en las sesiones científicas de la Asociación Americana del Corazón, que se celebra desde ayer y hasta el miércoles en Los Ángeles (Estados Unidos).

"Diferentes estrategias, como la instrucción del tratamiento vital básico a los miembros de los hogares, especialmente aquellos con familiares de edad avanzada o reclutar ciudadanos bien entrenados dispuestos a realizar la reanimación cardiopulmonar a víctimas cuyo ataque cardíaco es presenciado por los miembros de la familia, mejoran la supervivencia", explica el autor principal del estudio, Hideo Inaba.

Según el doctor Inaba, presidente del Departamento de Ciencias Médicas de Emergencia en la Universidad de Kanazava (Japón), la reanimación cardiopulmonar proporcionada por los miembros de la familia puede haber sido ineficaz debido a su "falta de conocimiento o temor de herir a sus seres queridos" al practicársela. "Las cuestiones culturales y demográficas en Japón, que tiene una gran brecha de género, también puede haber contribuido a los resultados", añadió Hideo Inaba.

En un estudio realizado en 2008, los investigadores descubrieron que las mujeres japonesas eran menos propensas a practicar la reanimación cardiopulmonar. En la investigación presentada ahora, fueron los hombres quienes sufrieron la mayoría de los paros cardíacos y sus esposas o nueras fueron testigos de la mayor parte de ellos.

El 42 por ciento de los hogares en Japón está formado por personas mayores, en su mayoría parejas, según datos de 2010. "Estas características de los hogares japoneses podrían haber contribuido a nuestras observaciones y pueden ser diferentes de los hogares en Estados Unidos", matizó el doctor Inaba, quien añadió que el porcentaje de personas de edad avanzada en Japón es mayor que en la población de EE.UU, "así que los resultados pueden ser menos aplicables" fuera de Japón.