17 de agosto de 2007

Expertos alertan de que la falta de yodo en la embarazada es la principal causa evitable de lesión cerebral en el niño

MADRID, 17 Ago. (EUROPA PRESS) -

Una alimentación pobre en yodo puede acarrear enfermedades tiroideas en las embarazadas y causar lesiones cerebrales en el niño durante el embarazo y la lactancia, problemas que se pueden paliar sobre todo en países como España, donde el pescado no se consume a diario y tanto el agua como los alimentos naturales son pobres en yodo por las características del suelo. Por ello, es recomendable incluir en la dieta de las mujeres embarazadas un fármaco diario con 200 microgramos de yodo desde el momento en el que planeen tener un bebé.

Esta es la principal conclusión que emana del simposio 'Prevención de Yodo en el embarazo', donde se llegó también al compromiso de informar a los profesionales de la Atención Primaria, la Ginecología y la Ostetricia, de la importancia del yodo en la alimentación de la mujer embarazada.

El yodo es un micronutriente esencial porque su función es intervenir en la síntesis de hormonas tiroideas, que participan en el desarrollo cerebral, crecimiento y regulación del metabolismo del niño. Las necesidades mínimas de yodo son de 50 microgramos al día, desde el nacimiento hasta los 12 meses; de 90 microgramos al día entre 1 y 6 años; de 120 a 150 microgramos diarios en la adolescencia y edad adulta, y de entre 250 y 300 en el embarazo y la lactancia.

Para obtener la dosis diaria de yodo recomendada, una embarazadas se necesitaría tomar cinco gramos diarios de sal yodada o 300 gramos diarios de marisco o 500 gramos diarios de pescado o tres litros diarios de leche de vaca o seis kilos diarios de lechuga o seis litros diarios de vino.

UNA DIETA SIN PESCADO, UN SUELO POBRE EN YODO

En países como España, por hábitos de consumo y por motivos geológicos, la población presenta un déficit moderado de yodo que, en el caso de las mujeres embarazadas, resulta especialmente preocupante, ya que en ellas cualquier déficit de yodo puede perjudicar al niño.

Como la dieta normal no puede garantizar que la embarazada ingiera los entre 250 y 300 miligramos de yodo que necesita a diario y el consumo de sal yodada no es suficiente en el caso de las embarazadas, los expertos del simposio apuestan, como recomienda también la Estrategia NAOS del Ministerio de Sanidad, que estas mujeres tomen un fármaco diario con 200 microgramos de yodo. El consumo de esta medicina debería empezar cuando la mujer planee tener un hijo, ya que el cerebro fetal se desarrolla en las primeras semanas de gestación y debe prolongarse su toma durante todo el embarazo y la lactancia.

El Ministerio de Sanidad y Consumo asegura que el yodo es "un elemento imprescindible para el desarrollo del sistema nervioso central del niño y para su desarrollo y crecimiento". Destaca que la alimentación "no es suficiente para cubrir las necesidades de yodo de la mujer embarazada y por tanto del feto", por lo que considera necesario que, "siempre que lo recomiende el médico", se añadan a la dieta fármacos ricos en yodo "durante todo el embarazo y mientras dure la lactancia materna, Si es posible, desde antes del embarazo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de que la carencia de yodo en el organismo es la principal causa en el mundo que se puede prevenir de lesión cerebral del niño durante el embarazo y la lactancia, además de ocasionar otro tipo de alteraciones en su desarrollo físico y mental. En este sentido se manifestó durante la asamblea general de la ONU en 2002 la entonces directora de la OMS, Gro Harlem, quien señaló que la carencia de yodo es "la causa mundial más frecuente de retraso mental y parálisis cerebral prevenibles".

Para Gabriella Morreale, del Instituto de Investigaciones Biomédicas del CSIC, existen "evidencias sólida" de que si la mujer en el primer trimestre de su embarazo no consigue aumentar la hormona 'T4' libre a los niveles que le corresponden, el feto "va a tener problemas". "La causa más frecuente es el déficit nutricional de yodo. La mujer debe disponer de la cantidad recomendada de yodo durante todo su embarazo y si comienza la ingesta antes de éste, tanto mejor. En zonas españolas con déficit de yodo hay un 35% más de niños con un coeficiente intelectual menor de 100", concluyó.