21 de abril de 2008

Un estudio sobre la longevidad de una de las personas más viejas del mundo no encuentra genes implicados

BARCELONA, 21 Abr. (EUROPA PRESS) -

Un estudio sobre la salud de los huesos de una de las personas más viejas del mundo, fallecida a los 114 años, concluye que no tenía modificaciones genéticas que favoreciesen su longevidad.

Los investigadores, dirigidos por el profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) e investigador del Institut Municipal d'Investigacions Mèdiques (IMIM) Adolfo Díez Pérez, destacaron el estilo de vida saludable, la dieta mediterránea, el clima moderado y la actividad física regular como los posibles condicionantes de su salud.

El equipo de investigadores estudió la masa ósea y efectuó el análisis genético del hombre, cuando contaba con 113 años, junto con cuatro miembros de su familia: un hermano de 101 años, dos hijas de 81 y 77 años, y un sobrino de 85, todos ellos nacidos y residentes en un pequeño pueblo de Menorca.

Los resultados del estudio, publicado recientemente en la revista 'Journal of Gerontology', mostraron que el estado de los huesos era excelente, con un índice de masa ósea bueno, sin corbatura anómala y que no habían padecido nunca una fractura.

En lo que se refiere al análisis genético, los científicos buscaron sin éxito mutaciones en un gen, el Klotho, que generalmente está relacionado con una buena densidad de minerales y, por tanto con una buena salud en los huesos, y también en el gen LRP5, mutaciones asociadas con la longevidad. Ninguno de los miembros de la familia estudiada tenían mutaciones en estos genes.

A pesar de que de los resultados obtenidos no se puede descartar del todo la implicación de otras mutaciones genéticas que hubiesen podido favorecer la longevidad, los investigadores destacan que el excelente estado de salud general de esta familia, y especialmente del hombre de 113 años, fue probablemente por la dieta mediterránea, el clima moderado de la isla, la ausencia de estrés y la actividad física regular.

El artículo de investigación destaca que el hombre iba todos los días en bicicleta, hasta los 102 años, a cuidar el huerto familiar. En la investigación dirigida por Adolfo Díez Pérez participaron investigadores del IMIM y del Departamento de Genética de la Universitat de Barcelona (UB).