19 de diciembre de 2006

Un estudio en habitantes de Nueva York sobre el 11-S muestra cómo el cerebro retiene los episodios impactantes

MADRID, 19 Dic. (EUROPA PRESS) -

Un estudio de la Universidad de Nueva York (Estados Unidos) realizado en habitantes de esta ciudad a los que se pidió que recordaran los sucesos del 11 de septiembre del 2001 revela que una región del cerebro, la amígdala, podría ser la responsable de crear el sentido de vivacidad y certeza al volver a revivir los recuerdos como flases fotográficos. Las conclusiones de la investigación se publican en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS).

Los expertos explican que un recuerdo de flash fotográfico es una rememoración vívida de un episodio chocante o extremadamente emotivo como oír en las noticias que el presidente ha sido asesinado.

Los científicos tomaron imágenes de los cerebros de dos grupos de habitantes de Manhattan que se encontraban cerca o lejos de las torres del World Trade Center el día de los atentados del 11 de septiembre de 2001, cuando estas personas estaban recordando los sucesos de ese día así como de otros días.

Los investigadores descubrieron que durante el proceso de evocación una región del cerebro denominada amígdala, una región del sistema límbico, se hallaba más activa en aquellos que se encontraban cerca de las torres. La activación del sistema límbico en la formación de los recuerdos de flases fotográficos se propuso por primera vez en los años 70. Los resultados apoyan esta hipótesis, pero sólo en el caso de quienes se encontraban más cerca de las torres, lo que sugiere que la proximidad física al suceso recordado es necesaria especialmente para los recuerdos intensos.

Al examinar los recuerdos escritos y verbales de las personas sobre el 11 de septiembre, los investigadores descubrieron de nuevo que los individuos que se encontraban más cercanos a las torres y que experimentaron de primera mano los atentados, informaron sobre recuerdos más intensos, claros y detallados en comparación con aquellos que se encontraban más lejos del lugar del suceso.

Aunque todos los habitantes de Nueva York que participaron en el estudio tenían niveles emocionales durante la rememoración de los hechos que pueden intensificar los recuerdos, los investigadores señalan que aquellos más cercanos a las torres crearon recuerdos con características únicas como resultado de su proximidad física a los acontecimientos.