21 de enero de 2009

Estudio del CSIC y la Universidad de Zaragoza demuestra que el aceite de orujo retrasa la aparición de la aterosclerosis

MADRID, 21 Ene. (EUROPA PRESS) -

Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universidad de Zaragoza y del Centro de Investigación Biomédica en Red han constatado las propiedades del aceite de orujo de oliva de centrifugación refinada como retardador de la aterosclerosis, según informó hoy el CSIC en un comunicado.

En concreto, el aceite de orujo, que se obtiene a partir de los residuos de la aceituna una vez extraído por presión el aceite de oliva virgen, retarda la aparición de la enfermedad, disminuyendo la presencia en sangre de triglicéridos, lipoproteínas y leucocitos, según esta investigación, en la que han participado investigadores del Instituto de la Grasa, el centro del CSIC en Sevilla.

Los resultados de este trabajo, que propiciaron la concesión de una patente actualmente en fase de explotación, muestran también que este aceite, un alimento funcional como efectos beneficiosos para la salud, puede usarse también para elaborar nutracéuticos (alimentos con capacidad de prevenir y tratar enfermedades) y fitofármacos (medicamentos cuyos principio activo es un ingrediente vegetal), incluso de base para fármacos específicos para la arteriosclerosis.

La aterosclerosis, la forma más común de la arteriosclerosis, se caracteriza por el depósito e infiltración de sustancias lipídicas en las paredes de las arterias de mediano y grueso calibre. Provoca la inflamación de las arterias y se asocia a complicaciones como la obesidad, la hipertensión, la diabetes o la hiperglucemia. Su único tratamiento consiste en terapias farmacológicas, quirúrgicas o profilácticas que buscan disminuir sus causas o sus consecuencias.

REDUCTOR DEL COLESTEROL Y LOS TRIGLICÉRIDOS

Los experimentos se llevaron a cabo con 26 ratones de dos meses de edad divididos en tres grupos con idéntico nivel de colesterol. Tras ponerles en ayuno durante 18 horas, se establecieron distintas pautas de alimentación: el primer grupo fue alimentado con una dieta de control, al segundo se le añadió un suplemento de un 10 por ciento de aceite de oliva virgen de reciente preparación y al tercero, un 10 por ciento de aceite de orujo.

Tras 11 semanas de ensayo, los investigadores no observaron cambios en el peso corporal de los ratones ni en el peso de su hígado, lo que descarta efectos secundarios del enriquecimiento en contenido graso de las dietas. Sin embargo, en el grupo alimentado con aceite de orujo sí se observó una reducción de los niveles de colesterol y triglicéridos plasmáticos.

En cuanto al efecto directo de las diferentes dietas sobre la lesión ateroesclerótica, los investigadores constataron que los animales que consumieron aceite de oliva presentaron mayores valores de lesión que los del grupo de control. En cambio, los que consumieron aceite de orujo presentaron valores significativamente más bajos que los alimentados con las otras dos dietas.