7 de agosto de 2006

El entrenamiento y la preparación pueden evitar la aparición de lesiones

MADRID, 7 Ago. (EUROPA PRESS) -

La alta incidencia con que se padecen los hematomas, distensiones, desgarros, calambres, hipertonias, agujetas y tendiditis podría reducirse "con una buena planificación de entrenamientos" en los ejercicios físicos y "con una preparación ante situaciones de esfuerzo" en la vida diaria, tal y como recomiendan desde la Clínica Armstrong Internacional de Madrid.

Desde este centro de referencia en el tratamiento de lesiones del aparato locomotor y deportivas consideran "importante" conocer su origen, diferenciarlas y tratarlas a tiempo. Los esfuerzos a los que sometemos nuestra masa muscular "pueden ser breves y de tipo máximo, prolongados, o incluso en ocasiones realizados a lo largo de varias horas", apunta Horacio Bobadilla, jefe del servicio de Fisioterapia del centro.

Sin embargo, si se supera la capacidad de esfuerzo, originado en su mayoría por la falta de preparación, aparecen las lesiones musculares, que pueden ser endógenas o exógenas.

PRÁCTICA DEPORTIVA

Si se pretende alcanzar un buen nivel de exigencia muscular en la práctica deportiva es necesaria una correcta planificación de los entrenamientos y de este modo conseguir devolver las funciones, elasticidad y flexibilidad al músculo. Cuando las medidas preventivas son escasas o hay lesiones mal curadas también podemos sufrir una lesión.

Desde la Clínica Armstrong clasifican las lesiones en contusiones musculares, por caídas, golpes, choques contra otros deportistas y objetos duros, etc. Dependiendo de la intensidad del traumatismo éste puede durar minutos, sin alteración tisular (sin hematomas). Con alteración tisular, hematomas (desde lesión del tejido conjuntivo a desgarro muscular). Por estiramiento, las distensiones y los desgarros musculares.

Asimismo, hay que saber que los calambres musculares no son lesiones, sino también una enfermedad muscular. Suelen aparecen tras esfuerzos intensos, con entrenamientos insuficientes, en casos de alteración de equilibrio hidroelectrolítico (acumulación de líquidos) y de agotamiento. También los trastornos circulatorios y la ropa apretada pueden producir calambres.

En cuanto a las agujetas, aparecen desde 24 a 48 horas después de la actividad física o esfuerzo muscular intenso y se producen como resultado del desequilibrio entre la falta de práctica y el cansancio. Para tratar estas lesiones se recomienda tratamientos de fisioterapia, baños calientes, masajes ligeros, movimientos musculares suaves.

Este centro especializado alerta sobre el uso de cremas, pomadas y aceites que aumentan el calor de los tejidos y se usa para las lesiones musculares. Estas cremas producen un aumento en la irrigación de los tejidos, pero la sensación de calor es engañosa. Además, la aplicación de calor se desaconseja en lesiones recientes, en las que se debe aplicar frío dentro de las 72 primeras horas.

También se recomienda una buena hidratación durante y después de los entrenamientos y corregir las alteraciones estáticas (malas posturas en los miembros inferiores, piernas y muslos) y realizar estiramientos suaves antes y después de la actividad física. Por último, la correcta elección del material para la actividad física (calzados....) es otra de las medidas para prevenir lesiones.